Macron decide que su gobierno se encargará, durante seis meses, de revisar las políticas de privacidad y eliminar contenidos de odio.

Facebook abrirá sus puertas para que reguladores franceses analicen su enfoque para combatir el discurso de odio en línea, lo que se traduce en un nuevo intento de un gobierno para descubrir nuevas formas que impidan la propagación de contenido tóxico y despectivo en redes sociales.

Bajo un acuerdo cuya duración será de seis meses, los investigadores franceses controlarán las políticas y herramientas de Facebook para detener las publicaciones y fotografías que, desde su punto de vista, ataquen a personas por motivos de raza, etnia, religión, sexo o género.

Con esta medida los asesores del presidente francés, Emmanuel Macron, esperan determinar “los desarrollos normativos y legislativos necesarios” para combatir el discurso de odio en línea, reveló un funcionario del gobierno.

En los últimos meses, Francia y varios países europeos han adoptado una línea mucho más dura en contra de Facebook y otras redes sociales, exigiéndoles que vigilen sus plataformas de forma más efectiva para detener una serie de males digitales, incluidas las teorías de conspiración, noticias falsas y propaganda terrorista. Macron presionó sobre el tema al presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, durante una reunión en París a principios de este año.

Injerencia y regulación

El lunes, sin embargo, Facebook describió la nueva estrategia del gobierno francés en contra del discurso del odio como “corregulatoria”.

“Como dijo Mark Zuckerberg, con la importancia creciente de Internet en la vida de las personas, creemos que habrá necesidad de una regulación”, agregó Nick Clegg, nuevo vicepresidente de Facebook para asuntos globales.

“La mejor manera de garantizar que cualquier regulación sea inteligente y funcione para las personas es que gobiernos, reguladores y empresas trabajen juntos para aprender unos de otros explorando ideas”.

Facebook y sus contrapartes de Silicon Valley, incluidos YouTube y Twitter, propiedad de Google, generalmente censuran el contenido que ataque a las personas por su identidad, respalde la discriminación o incentive a la violencia.

En los últimos meses, las empresas tecnológicas han contratado a miles de empleados (e invertido en nuevas herramientas de aprendizaje automático) para detectar y eliminar el racismo, antisemitismo y otras formas de discurso de odio dentro de sus plataformas.

El desafío de las compañías para eliminar dicho contenido no ha disminuido: entre el 1 de enero y el 31 de marzo, Facebook informó que había tomado medidas contra aproximadamente 2.5 millones de publicaciones, fotos y otros tipos de contenido por violar sus reglas contra el discurso del odio, según un informe.

La cifra representó un aumento respecto al trimestre anterior, aunque Facebook atribuyó el aumento a “mejoras en nuestra tecnología de detección”.

En Estados Unidos, el discurso de odio generalmente está protegido por la Primera Enmienda, por lo que los miembros del Congreso han dudado en redactar una nueva ley, incluso, en medio de un disgusto bipartidista por la propagación de contenido de odio en Internet.

Apetito europeo

En Europa, sin embargo, ha habido un mayor apetito gubernamental por regular a las tecnológicas. Alemania, por ejemplo, comenzó a aplicar nuevas reglas en enero. Mientras tanto, la Unión Europea recientemente ha propuesto imponer fuertes sanciones a los sitios que no detecten y eliminen contenidos en el ámbito terrorista en menos de una hora.

El lunes, el presidente Macron también anunció la adhesión de gobiernos europeos y varias partes del mundo en la elaboración de principios que exijan mayor confianza y seguridad en línea, incluso que repriman a los actores malintencionados que intenten socavar los “procesos electorales a través de actividades cibernéticas maliciosas”.

Estados Unidos, fuera de la adhesión

Estados Unidos no parece haber firmado la “Llamada de París” y la Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios realizada por este diario.

“Hoy en día, Internet es mucho más utilizada por los extremistas, los regímenes autoritarios o la propaganda terrorista que por nuestras democracias”, dijo Macron. “Es una realidad contra la que debemos luchar”.

Desde su campaña electoral, Macron prometió articular una estrategia en contra de las noticias falsas.

La ley de noticias falsas, como se le conoce, permitirá a los jueces detener publicaciones que incentiven el odio. Por lo pronto, Francia da un unlike a Facebook.

Con información The Washington Post

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