PARADISE, California, EEUU (Reuters) – Los restos de otras ocho víctimas fatales fueron encontradas el miércoles en una ciudad del norte de California asolada por las llamas la semana pasada, lo que elevó el número de muertos a 56 en el incendio forestal más letal y destructivo en la historia del estado.

El último recuento de fallecidos se anunció horas después de que llegaran efectivos de la Guardia Nacional para ayudar a revisar lo poco que queda de la localidad de Paradise, ubicada en las laderas de la Sierra a unos 280 kilómetros al norte de San Francisco.

A última hora del miércoles, la Oficina del alguacil del Condado de Butte difundió una lista de más de 100 personas reportadas como desaparecidas por familiares, la mayoría de ellas mayores de 65 años. Inicialmente, 230 personas fueron reportadas oficialmente como desaparecidas.

La mayoría de los desaparecidos provienen de Paradise, que una vez albergó a 27.000 personas, pero que fue consumida en gran parte el jueves pasado en el incendio Camp.

Más de 8.800 edificaciones, en su mayoría viviendas, se incendiaron en y alrededor de Paradise, una localidad que albergaba a unas 27.000 personas. Unas 50.000 personas siguen bajo orden de evacuación.

La superficie consumida por el incendio Camp creció a 55.000 hectáreas, pese a que una disminución de los vientos y la creciente humedad permitieron establecer líneas de contención en más de un tercio del perímetro.

“Se está avanzando”, dijo Ken Pimlott, director del Departamento de Bosques y Protección contra Incendios de California en una conferencia de prensa ,junto con el gobernador Jerry Brown, el secretario del Interior de Estados Unidos, Ryan Zinke, y otros funcionarios.

“Este es uno de los peores desastres que he visto en mi carrera, sin lugar a dudas”, dijo Brock Long, director de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias, a periodistas en la cercana ciudad de Chico.

El incendio letal, alimentado por unos matorrales espesos y desecados por la sequía y avivado por vientos feroces ha coronado una catastrófica temporada de incendios forestales en California, que expertos atribuyen en gran parte a los períodos secos prolongados que, según dicen, son síntoma del cambio climático.

Sin embargo, los abogados de algunas de las víctimas señalan que el mantenimiento laxo por parte de una compañía eléctrica es la causa del incendio, que oficialmente está siendo investigada.

El desastre del condado de Butte coincidió con una serie de siniestros en el sur de California, en particular el incendio Woolsey, que dejó al menos dos muertos, destruyó más de 400 estructuras y desplazó a unas 200.000 personas en las montañas y estribaciones cerca de la costa de Malibu.

El miércoles, el Departamento del alguacil del Condado de Los Ángeles dijo que los restos de una posible tercera víctima fueron encontrados en una vivienda incendiada, y están investigando el caso como una muerte “aparentemente relacionada con un incendio”.

(Reporte adicional de Noel Randewich y Sharon Bernstein en Paradise y Alex Dobuzinskis en Los Ángeles, escrito por Steve Gorman; editado en español por Hernán García y Carlos Aliaga)

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