Por Mónica Fragoso

En la actualidad existe una crisis en materia de seguridad pública, sin embargo de todos los que en mayor o menor medida están involucrados en esta circunstancia, son las víctimas las que se llevan lapeor parte.

 Las víctimas del delito son aquellas personas que han sufrido algún daño o menoscabo ya sea físico,económico, mental, emocional o que se haya puesto en peligro sus bienes o derechos con motivo de la comisión de un delito o violación a sus derechos humanos. También puede ser una víctima indirecta cualquier familiar o aquella persona que tenga relación directa con la persona que se describe en las líneas anteriores. Pueden ser considerarse víctimas los grupos, comunidades u organizaciones sociales que también sean afectadas por violación de sus derechos o por la comisión de un delito.

 Gracias a los esfuerzos por mejorar las leyes desde 1993 a la fecha, con la reforma al artículo 20 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Víctimas, es que se ha fortalecido el tema de inclusión de las víctimas del delito al proceso penal, nivelando su condición.

 A pesar de esos esfuerzos jurídicos y de la creación y fortalecimiento de diversas instituciones como: la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, el Programa PROVICTIMA, y el registro Nacional de víctimas, entre otros; falta mucho para lograr que las víctimas se sientan fortalecidas, pues 4 de cada 10 víctimas se sienten en riesgo o amenazadas en su proceso, 7 de cada 10 no conocen sus derechos, 1 de cada 10 no sabe que puede solicitar la reparación del daño.

Reivindicar el papel de la víctima va más allá de protegerla con las normas, es necesario el cambio de paradigma de los operadores de justicia, que al tener cargas excesivas de trabajo, han deshumanizado el mismo. De igual manera requiere de un acompañamiento tal que la víctima se vaya empoderando para que posteriormente sea una portadora más del mejoramiento de nuestra sociedad.

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