Por Mónica Fragoso

Desde que Andrés Manuel López andaba en campaña, su posicionamiento respecto del nuevo aeropuerto fue cancelar su construcción en el territorio de Texcoco para construir dos pistas en la base militarde Santa Lucía, perteneciente al municipio de Zumpango, Estado de México. Lo que se corrobora incluso cuando a fines del año 2017 presentó su proyecto de Nación, en el cual destinó todo un apartado completo respecto de hacer a un lado la infraestructura aeroportuaria (ya muy avanzada, pues desde el 2015 se estaba realizando) para destinar recursos, que según él tendrían un ahorro significativo;lo que no dijo es que el costo beneficio a largo plazo será realmente catastrófico en base a lo que másadelante analizaré. 

 La discusión real no versa en si existen elementos técnicos de operatividad, pues en ambos lugares existen condiciones, y las variaciones son pocas; por ello y para avalar un costo tan grande en inversión, contratos, empleos, se le ocurrió meses después de la elección donde resultó ganador, apoyar su propuesta con una consulta hecha a modo, sin el rigor legal, sin una metodología establecida en una legislación, pero muy bien vendida promocionalmente “lo que diga la ciudadanía, eso se hará”.

 Consulta Mitofsky, realizó diversas encuestas en torno al tema del aeropuerto, en el mes de septiembre de este año la preferencia ciudadana por Texcoco era del 42 por ciento, incluidos quienes habían votado por Andrés Manuel López, contra un 19 por ciento a Santa Lucía.

 Una vez que llegó la fecha de la consulta, que fue organizada por una asociación civil, mediante denuncias publicadas en redes sociales nos percatamos que diversas personas habían emitido suvoto en más de una ocasión, que la supuesta tinta indeleble no lo era, entre otras cosas. De todas las mesas colocadas sólo se registró una votación de unmillón 678 mil 59 votos (aproximadamente el uno por ciento), es decir, por Texcoco 29 por ciento y por Santa Lucía un 69.65 por ciento. De inmediato los mercados reaccionaron, el dólar subió, el precio de la moneda mexicana y el mercado financiero se depreció.

 Por último, esta decisión impactará en muchas otras cosas, entre ellas consecuencias de responsabilidades administrativas, laborales, demandas legales y millones de pesos públicos desperdiciados. Pero lo más delicado es el mensaje que deja con este ejercicio el nuevo Gobierno que todavía no entra en funciones y que son el desprecio al estado de derecho, autoritarismo disfrazado de una supuesta consulta hecha al margen de la ley, y falta de compromiso con aquellos que destinan dinero a invertir en nuestro país.

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