El pasado lunes 10 de septiembre del 2018, Toluca fue sacudida, esta fecha quedará inscrita para la historia de nuestro municipio, pues se realizó una gran movilización de alrededor de cuatro mil estudiantes, tanto preparatorianos, como de escuelas privadas, pero sobre todo de nuestra máxima casa de estudios, la UAEMEX (Universidad Autónoma del Estado de México); el motivo principal de esta marcha fue la desaparición y el homicidio de tres alumnas en lo que va del año (Maribel González Bernal, Areli Lizbeth Salazar Segura y Deni Aurora Hernández Jiménez).

Esta gran movilización estudiantil inició en Ciudad Universitaria y terminó en las afueras de la Fiscalía del Estado; durante el recorrido los estudiantes realizaron diversas consignas en contra del gobierno, a grandes rasgos solicitaron que las autoridades actúen de forma pronta e impartiran justicia (castigando a los culpables y resarciendo el daño a las victimas), y exigieron que se realicen acciones inmediatas para frenar la delincuencia que está atacando a la comunidad estudiantil (como robos, homicidios y feminicidios).

La respuesta a este suceso de gran magnitud ha sido insuficiente para una sociedad dolida y desilusionada ante la falta de atención y acción de sus autoridades tanto universitarias, como en materia de Procuración de Justicia, al parecer no ha existido una reflexión más profunda que tienda un puente de comunicación y acción entre las necesidades de la sociedad y las acciones que deberían de implementar para la protección de los ciudadanos, pero segura estoy que si las autoridades siguen en esa inacción nuestros universitarios tomaran de nueva cuenta las calles para solicitar su inmediata destitución, pues como siempre lo he afirmado, a quien no pueda, que renuncie, para que su lugar sea ocupado por alguien que sí de resultados. ¿No lo creen?

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