Un terremoto de magnitud 6.4 sacudió la región el domingo a las 6:58 de la mañana en el lado norte de la Cordillera Brook, uno de los movimientos telúricos más fuertes que se han registrado en la región North Slope de Alaska

El último sismo fuerte que se había registrado, que se remonta a “muchas décadas”, tuvo una magnitud de 5.2 en 1995

Un sismo y una réplica que sacudieron el domingo la región de North Slope de Alaska fueron los dos movimientos telúricos más fuertes que se han registrado en la zona, de acuerdo con sismólogos.

Un terremoto de magnitud 6.4 sacudió la región el domingo a las 6:58 de la mañana en el lado norte de la Cordillera Brook, un sistema montañoso que se extiende del oeste al este desde el norte de Alaska hasta el Territorio del Yukón, en Canadá. El epicentro se ubicó a 551 kilómetros (343 millas) al noreste de la ciudad de Fairbanks.

El último sismo fuerte que se había registrado, que se remonta a “muchas décadas”, tuvo una magnitud de 5.2 en 1995, indicó Michael West, sismólogo del estado. El domingo se liberó sesenta veces más energía, agregó.

Seis horas después del sismo de magnitud 6.4, los sismómetros registraron otro movimiento telúrico de magnitud 6.0, puntualizó West. Fue una de las pocas docenas de réplicas medidas a una magnitud de 4.0 o mayor dentro de las 24 horas posteriores al temblor inicial, que ocurre cuando los bloques en una falla vertical se mueven horizontalmente.

A menudo observamos réplicas intensas en ese tipo de sismos. Pero es enorme, sin lugar a duda”, dijo West.

La fuerte réplica ocurrió a unos 10 kilómetros (6 millas) de distancia y posiblemente en la misma línea de falla.

Esperamos tener esa información en los próximos días”, indicó West, y agregó que “ahí es donde las réplicas son tremendamente valiosas. Las réplicas permiten detectar la línea de falla”.

El momento del evento fue fortuito. Alaska alberga el USArray, parte del experimento EarthScope de la Fundación Nacional de Ciencias, un programa de 15 años para colocar una densa red de sismógrafos permanentes y portátiles en todo Estados Unidos. Se tienen previstos alrededor de 260 sismógrafos para Alaska.

El objetivo es obtener una explicación sobre cómo se formaron los continentes y dónde pueden ocurrir sismos peligrosos en el futuro.

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