Una Latinoamérica con muchas similitudes…

Con la colaboración de un grupo de estudiantes profesionalizándose en la carrera de Comunicación Social en la Universidad Técnica de Ambato de la República del Ecuador: Karen Sánchez, Mariela Gómez, Erika Yauli y Oscar Jiménez; acompañados por la profesora Eliza Vayas, con experiencia laboral y pedagógica en el campo de la comunicación

Mientras la novela “Alicia en el país de las maravillas” creada por Lewis Carroll, constituye un sueño de aventura y felicidad para un niño; Alicia en el laberinto (serie de origen colombiano), muestra una realidad similar a la que se vive actualmente en el Ecuador, en donde al menos se cometen alrededor de dos delitos sexuales al día a menores, mostrándonos la dura realidad del maltrato físico y sexual en los sistemas sociales por la negligencia adulta en el bienestar infantil.

Desde enero del 2014 hasta julio 2018, se receptaron alrededor de 4011 denuncias por violencia infantil, de las cuales 2274 estuvieron relacionados al entorno familiar; mientras que 1837 denuncias correspondieron al ámbito educativo, dejando entrever la grave situación de protección y garantías que se están dando en las políticas de cuidado, al bien superior que son los niños.

La niñez se encuentra frente a un laberinto de amenazas y miedos que alteran su estabilidad emocional. En este sentido, el Estado adquiere la forma de un cíclope encerrado en un muro del laberinto que mira con su ojo miope las soluciones de políticas lentas y retrasadas por seres gaznápiros y de soluciones burlescas.

Las leyes de protección se vuelven en un cáliz de ataraxia, conformándose con políticas de culpables, inocentes y héroes del momento que miran con interés egocéntrico su propio bien superior. Se cierran los ojos al ver que de cada 10 delitos sexuales solo se denuncian dos, viendo de manera impávida y como estatuillas de adornos en un laberinto el dolor del inocente como noticia de moda y de consumo.

Las luces que se posan en las salidas se convierten en horizontes de un 37% de vagos y cobardes que con manos de justicia tiene miedo de poder abrir el camino al ganador. Sólo un millón de dólares se revierte como premio para una salida digna, unos cuantos ceros para calmar el dolor del perdedor, pero los golpes fueron difíciles de rever; el equívoco de un sistema minusválido, paliativo que deja que sólo el dolor muera en el olvido del silencio de los castos que vieron en su niñez el fin de un país llamado maravilla.

Advertisements
Anuncios

¿Qué te parece?