¿Una cuestión similar en México?

No se trata de una canción de moda, se trata de la respuesta fácil, de divorciarse de la responsabilidad y de la ética. Ya sea frente a una cámara de grabación, detrás de un smartphone o de un micrófono, la respuesta es la misma cuando se les cuestiona sobre actos de corrupción : “no me acuerdo”, “no lo conozco”, “yo no daba órdenes”, “nunca he tenido vínculo con ese caso”…

Se siente en el aire, pero se nos dificulta describir su petricor. A veces es desagradable, a veces tiene olor del dinero, a veces se los disfraza para desviar nuestra atención. Todos sabemos que existe y está presente en la cotidianidad. Se presenta en la “mordida”, en la copia durante un examen, en no pagar tributos o cuando mentimos. Sabemos que existe, pero nos preocupa cuando involucra a todo un régimen y lo maquillamos llamándolos filibusteros y no los reconocemos como corruptos.

En el Ecuador existe una cruzada gubernamental anti corrupción en todas las instancias y los casos se suman: Odebretch, Petrochina, contratos petroleros, las hidroeléctricas, refinería del Pacífico y la lista aumenta. El Ejecutivo de la Década Ganada ha tenido que defenderse por la eximia responsabilidad ulterior que tanto defendió y hoy debe responder ante entidades judiciales y ante el escarnio público. Los ciudadanos optamos a veces por la adaptabilidad de la agenda Setting que imponen los medios, también tiene la facilidad de zapping, para no empoderarse.

Pero, ¿la corrupción se manifiesta sólo en las esferas políticas? ¡No! La corrupción huye a la libertad y a la independencia real, esas que, desde el tipo ideal, germina en los hogares y en los establecimientos educativos. Explorar las dicotomías sociales y ejerce con propiedad la catarsis para curarnos de la corrupción y convertirse en nuestro sempiterno.

¿Por qué el Ecuador está con déficit presupuestario y déficit moral? Porque no existe catarsis de personas que representen a un país. ¿Qué sucede con todo el dinero que se encuentra en poder de los ex altos dignatarios y que están privados de su libertad?, ¡NADA!. En tono condicionante, previo a ser sentenciado debería obligársele a devolver y con intereses todo lo adquirido ilegalmente, de esta manera se podría recuperar el dinero e invertirlo en aspectos de relevancia para nuestro país.

Y es que la corrupción nos carcome y no solo de la “década ganada”, sino de todos los gobiernos de forma globalizada; por lo que, hay que trabajar más en los jóvenes y mirar en un cambio generacional con nuevos liderazgos.

Por: Jaír Torres

Con una colaboración especial: Shyrley González (ecuatoriana, Ingeniera de Empresas, Docente de la Universidad Técnica de Ambato); Wagner Ortega (ecuatoriano, Licenciado en Comunicación Social, Docente de la Universidad Técnica de Ambato); Luis Gamboa (ecuatoriano, Doctor en Comunicación Social, Docente de la Universidad Técnica de Ambato); Jenny Proaño (ecuatoriana, Licenciada en Comunicación Social, Docente de la Universidad Técnica de Ambato); Omar Soto (ecuatoriano, Licenciado en Comunicación Social, Docente de la Universidad Técnica de Ambato).

Advertisements
Anuncios

¿Qué te parece?