CIUDAD DE MÉXICO.- Jordán es un pastor belga de cinco años. Él, al igual que 28 canes más, forman parte de la custodia intramuros de los Centros de Reclusión de la Ciudad de México, a cargo de la Subsecretaría de Sistema Penitenciario encabezada por Hazael Ruiz.

La labor que realizan los perros, primero, es para tener un control dentro de los penales y, otra, que el personal de seguridad no se arriesgue en alguna situación, ya que la presencia de un perro baja el nivel de agresividad, son dispositivos de disuasión que se manejan dentro de los penales”, comentó para Excélsior Carlos González Arriola, subjefe de la Unidad Canina K9.

Jordán está especializado en guardia y protección. Es juguetón, pero si de cumplir con su misión se trata, siempre está atento a las indicaciones de su compañero humano.

También está Aníbal, pastor belga Malinois de 2 años, el cual ha sido entrenado para la detección de armas y drogas. Su olfato es tan agudo que puede encontrar una pistola sin importar el lugar en donde ésta se encuentre.

Todos tienen la idea de que el perro, anteriormente, se drogaba; sí, el perro es adicto, pero es una adicción al juego a la pelota, no es una adicción a los pseudos, a los aromas, a las drogas, no. El perro, desde que sale a trabajar, para nosotros, él dice ‘estoy jugando, voy a jugar’, y eso es lo que el perro va a hacer, sale a jugar, llámese la especialidad que usted quiera, olfacción, localización; el perro sale, cumple, y el perro no tiene la idea de que voy a rascar y saco lo que quiero, el perro busca con base en lo que se le enseñó y el perro va a obtener el premio”, indicó.

Además, González Arriola, sostuvo que la raza del perro no es impedimento para entrenarlo en acciones de búsqueda, salvamento, guardia o custodia; sin embargo, se debe tomar en cuenta su temperamento.

Los perros nos los da la institución, los perros ya llegan con un entrenamiento, vienen con lo básico, ¿qué es lo básico para nosotros?, que muerdan, que suelten; en cuestión de olfacción, que hagan un marcaje, ya sea pasivo o activo, dependiendo la disciplina que traen ellos”, explicó.

El 1 de enero de 2011 se creó la unidad canina, conocida como K9. La participación de los perros en los operativos que se realizan al interior de los penales capitalinos es fundamental, ya que, gracias a ellos, se ha logrado el decomiso de drogas, armas de fuego, puntas, dispositivos móviles y objetos diversos.

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Los perros duran, aproximadamente, nueve años en servicio; después de eso se les hace su jubilación, ya sea por medio de alguna asociación, en este caso la Federación Canófila mexicana, que tiene un programa con la Policía Federal, el cual también se va a implementar con nosotros para que estos perros también se vayan en donación a casas de alguna gente que tenga la posibilidad, bajo un estudio, para que ellos puedan tener el perro en un retiro”, afirmó.

A principios de este mes, se anunció la jubilación de tres perros: Yago, Bereta y Kaiser, los tres, especializados en detección de sustancias y materiales prohibidos.

La base de operaciones del K9 está ubicada a un costado de la Penitenciaría de Santa Martha, lugar desde donde son comisionados a los distintos Centros de Reclusión de la ciudad para operar por periodos de tres meses.

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