Retirar una goma de mascar pegada sobre el pavimento tenía un costo en el año 2015 de 2.50 pesos. De acuerdo con cifras ofrecidas en 2016 por el Gobierno de la Ciudad de México, en 2011 personal de la Autoridad del Centro Histórico retiró 150 mil chicles; en 2012, 82 mil 475; en 2013, 72 mil 488 unidades.

Excélsior informó en su momento que además de ensuciar el pavimento, los chicles constituyen focos de infección, son mortales para las aves -que suelen confundirlos con alimento-, dificultan el andar de las personas y alteran la imagen urbana.

¿Sabías que por cada goma de mascar que arrojadas se generan hasta 70 mil bacterias y hongos?

Ámsterdam está dando jaque a esta problemática. Jolande Penninks se dio a la tarea de darle vuelta a la página a través de Gumbudy, que se encarga de colocar tableros en puntos estratégicos -centros comerciales, estaciones de trenes y autobuses- con lo que se invita a la gente a pegar ahí sus chicles.

La idea tuvo una excelente recepción en Ámsterdam y de ahí se ha expandido a Róterdam y a otras pequeñas localidades rusas. Penninks y otros cuatro entusiastas dieron un paso mayor cuando los municipios de Ámsterdam acogieron el proyecto y lanzaron GumShoe…

La metamorfosis del chicle recogido de calles pasó a ser parte de unos tenis. Diseño clásico, color rosa, pero, los más importante una suela elaborada en un 20 por ciento con goma de mascar proveniente de alguna de las calles de Ámsterdam.

El diario La Vanguardia detalló que la iniciativa de los tenis GumShoe nació con la organización de marketing de la ciudad, I amsterdam, el diseñador Explicit Wear y la empresa de sostenibilidad Gumdrop.

Con lo que dieron respuesta a la problemática de los cicles tirados en las calles. De acuerdo con cifras oficiales de Ámsterdam, “cada año se recogen cerca de 3.3 millones de libras de goma de mascar del pavimento. Con 2.2 libras, lo que es casi un quilo, se pueden hacer las suelas para cuatro pares de zapatos”.

Con información de Excelsior

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