BANGKOK.- Sin comida y bebiendo apenas el agua que goteaba de las rocas, los 12 chicos que junto a su entrenador quedaron atrapados en una cueva del norte de Tailandia estuvieron cavando en busca de una salida antes de ser localizados.

Intentamos cavar, pensando que no podíamos esperar a las autoridades, pero no sirvió de nada”, contó Ekkapol Chantawong, el entrenador de los Jabalíes Salvajes y único adulto del grupo, en una rueda de prensa conjunta tras su salida del hospital.

Bebimos el agua que caía de las rocas”, explicó, por su parte, Pornchai Khamluan, de 15 años.

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Otro de los niños calificó de “milagro” que fueran encontrados después de pasar más de dos semanas atrapados.

Es un milagro”, dijo en inglés Adul Sam-On, de 14 años, ante los periodistas, sobre el momento en que dos buzos británicos los encontraron a varios kilómetros en el interior de la gruta.

Uno más de los chicos contó que no notaron el hambre los primeros días, pero pasadas dos jornadas empezaron a sentirse cansados y débiles.

Los 12 chicos, de entre 11 y 16 años, y Ekapol, de 26, entraron en la cueva tras un entrenamiento el 23 de junio para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, Peerapat Sompiangjai o Night, que cumplía 17, pero una tormenta imprevista anegó partes de la caverna y les cortó la salida.

Después de pasar nueve días sin comida ni agua, buzos británicos los encontraron demacrados, varios kilómetros al interior de la gruta.

Los socorristas estudiaron la mejor forma de sacarlos de allí y optaron por una operación arriesgada que implicaba conducir a los niños a través de pasos inundados en camillas, mientras estaban levemente sedados para evitar que entraran en pánico.

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