La marchista Érika Jazmín Morales Cruz tiene nuevos planes y metas y trabajará en ellos para competir en eventos internacionales próximamente

Ciudad de México, 18 de julio de 2018. La marchista mexiquense Érika Jazmín Morales Cruz, pionera en la prueba de 50 kilómetros de caminata, ya tiene nuevos planes y metas, donde sin duda el objetivo será asistir a competencias internacionales como los próximos Juegos Olímpicos en Tokio 2020.

Desde los 11 años de edad fue muy inquieta y siempre le llamó la atención el deporte; con el apoyo de sus padres decidió incursionar en el karate, disciplina en la que pudo asistir a tres olimpiadas nacionales, competencias juveniles y donde permaneció por casi 15 años.

Bióloga de profesión, con diplomado en rehabilitación física y maestría en Fisioterapia Deportiva, al iniciar su vida laboral en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) como fisiatra con los equipos de Hockey, Atletismo con salto, Taekwondo y Marcha, encontró su vocación en la caminata, por invitación del experimentado entrenador Pedro Aroche Montero.

Avecindada en Nezahualcóyotl, Érika Morales compartió que al principio no fue sencillo dedicarse a la caminata ya que requiere de mucha técnica y entrenamiento; sin embargo, contar con la Maestría en Fisioterapia ha sido un complemento en su carrera deportiva y la clave para abrirse camino en los 50 kilómetros del Atletismo.

“La marcha es una disciplina que implica demasiada técnica y como tenía muchas fallas técnicas, tenía que pensar en cómo resolver ciertos problemas y me ayudó mucho tener esos estudios, porque yo podía leer y comprender porque no podía de lleno hacer la técnica de Marcha, porque neurológicamente mi cerebro no estaba preparado para eso; en los 20 kilómetros siempre me descalificaban y llegó un momento en el que me frustré demasiado y quería dejar la marcha”.

Érika Morales explicó que más que ser un referente en la extenuante prueba de los 50 kilómetros de marcha femenil, se encuentra comprometida con su trabajo, con ella misma y en responder al apoyo que ha recibido por parte del Estado de México.

“Agradecerle al Estado de México, porque siempre, siempre me ha apoyado, la asociación siempre me ha apoyado y yo siempre me he sentido muy agradecida con el Estado de México”, comentó.

En febrero de 2018 en el Memorial Jerzy Hausleber, en Monterrey, ya con más experiencia y preparación, la mexiquense compitió por segunda ocasión cronometrando 4.32:53, a diferencia del año anterior, donde hizo cinco horas dos minutos, logrando así bajar casi media hora a su tiempo.

“Es un proceso, ahorita quiero enfocarme a bajar ese tiempo, porque si quiero ir a pruebas internacionales tengo que bajar a fuerza de las 4 horas 30; la campeona del mundo tiene 4 horas 6, entonces es una gran brecha, una gran diferencia y si yo quiero aspirar a algo más, tengo que entrenar y seguir bajando el tiempo”.

Con el respaldo de su equipo y el apoyo de la entidad mexiquense, la marchista buscará prepararse para su siguiente compromiso que será el Campeonato abierto de Estados Unidos en Nueva York, el próximo 21 de octubre, evento en el que se espera ya tener listo el tiempo, para lo cual seguirá entrenando en el Desierto de Los Leones, el Volcán Xinantécatl, el Centro Ceremonial Otomí y en el Centro Nacional de Alto Rendimiento.

“El siguiente año, se va a hacer el Mundial de Atletismo, va a ser es en Doha, Catar, y necesito tener una marca desde este año; así que iremos a Nueva York en octubre, para tener un colchón en febrero del siguiente y asistir a ese mundial es lo que yo quiero para el siguiente año”, añadió.

En cuanto a trabajar junto al experimentado entrenador Pedro Aroche, quien ha formado a glorias de la caminata como Carlos Mercenario y Noé Hernández, la mexiquense dijo que es muy exigente y que tiene un gran compromiso de ser su aprendiz por la trayectoria que posee.

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