Nunca nos hemos dado a la tarea de leer las etiquetas de los alimentos procesados, sin embargo hacerlo nos puede salvar la vida

Ciudad de México 18 de Julio 2018. El excesivo consumo de sal no solo se deriva de agregar sal a los alimentos que se preparan, además existe un sin número de productos procesados e industrializados en la alimentación diaria que contienen sodio, por lo que es imprescindible poner especial atención en las etiquetas nutrimentales para no exceder la cantidad adecuada para el organismo, aseveró el Dr. Sergio Zúñiga, Médico Cirujano con Maestría en Nutrición Clínica y docente en la Universidad del Valle de México Campus San Rafael

El Dr. Zúñiga explicó que en las últimas décadas el consumo excesivo de sal se ha incrementado de manera alarmante. En México se consume entre 7 y 9 gramos al día, es decir, de 1 a 2 cucharaditas, pese a que la Academia Nacional de Medicina señala que las personas mayores de 16 años deben consumir como máximo 5 gramos de sal al día, esto incluye la sal añadida y la que ya tienen los alimentos, es decir, que es el equivalente a menos de 1 cucharadita.

Dijo que, como se sabe, el sodio es un electrolito que se encuentra en el organismo y que cumple diferentes funciones biológicas en un individuo sano, por lo que no podemos prescindir de este, no obstante, el exceso de sal es un factor de alto riesgo para contraer enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial -también conocida como “presión alta”-, insuficiencia renal e incluso Diabetes mellitus tipo 2.

El Doctor Zúñiga, expuso que además de no usar exceso de sal en la preparación de alimentos, es muy importante revisar el contenido nutrimental de las etiquetas de productos que se consumen todos los días, ya que estos contienen cantidades importantes de sodio, un ejemplo de ello es el refresco con edulcorantes artificiales que también contienen sodio, alrededor de 35 a 40 mg por porción.

Indicó que todos los productos procesados e industrializados incluyen en su etiqueta el contenido nutrimental y la porción de cada producto, algunos de ellos tienen más de una porción por lo que al sumar la cantidad de sodio por porción, en muchas ocasiones se puede incrementar la ingesta adecuada.
Por otro lado, el Dr. Zúñiga manifestó que en algunas ocasiones se prioriza una dieta “occidental” que es básicamente el consumo de hamburguesas, papas fritas y alimentos procesados o altamente procesados, mismos que guardan no solamente un contenido muy alto de sodio, sino también de otras moléculas como son los conservadores, grasas trans, nitritos, jarabe de maíz de alta fructosa, entre otros, que pueden contribuir a otros padecimientos como cáncer, obesidad y diabetes.

En consecuencia, la recomendación es disminuir el consumo de alimentos procesados y de “alimentos listos para comer” como sopas deshidratadas, sopas instantáneas y/o enlatados, elegir productos etiquetados bajos o reducidos en sodio o bien sin sal añadida, revisar que las etiquetas tengan menos de 300 mg de sodio por porción y sobre todo comparar etiquetas, comer alimentos preparados en casa lo que permite controlar la cantidad de sal, azúcar, grasas y otros componentes que pueden comprometer la salud, reducir la sal añadida de forma gradual, así como evitar agregar a los alimentos salsa de tomate, picante, inglesa y de soya.
Además de una disminución del consumo de sodio, es importante la asociación de una dieta saludable con ejercicio y control del peso corporal, indicó el especialista en nutrición y docente en la Universidad del Valle de México.

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