MADRID.- Dentro de la franquicia de Star WarsUna nueva esperanza (1977) representa un gran triunfo para la Alianza Rebelde. Fue todo un golpe para el emperador Palpatine y Darth Vader, pero en El Imperio Contraataca (1980) la historia dio un giro mayúsculo. Los villanos se vengaron y no solo los rebeldes terminaron huyendo, sino que Vader ganó la batalla psicológica al revelarse como el padre de Luke Skywalker y cortar la mano del aspirante Jedi.

Queda claro así que, entre ambas películas, el Imperio hizo su trabajo y se recuperó del golpe. Un espacio temporal que ahora ha sido narrado en parte por los cómics de Marvel. En Star Wars #50, los fans son testigos de cómo Vader utilizó una táctica rebelde para infiltrarse en la Alianza y plantar así varias semillas de traición a través de su propia red de espionaje.

La Alianza Para Restaurar La República, más conocida como Alianza Rebelde, considera al Imperio un ejército que oprime a través del uso de la fuerza, así que en un ejercicio de gran inteligencia, Vader decide que en lugar de una demostración músculo militar, su táctica sea la de desplegar una red infiltrados indetectables para sus enemigos.

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