Suena horrible pero triunfa en todo el mundo, sin embargo el preservativo puede atascarse fácilmente en la nariz o en la garganta y bloquear la respiración o ahogar al jugador.

El último y peligroso reto viral consiste en meterse un preservativo por la nariz e inhalar, tal cual. Después de la moda de devorar cápsulas de detergente bajo el glamouroso nombre de Tide Pod Challenge, que puso lógicamente en alerta máxima a autoridades sanitarias, familias y a cualquiera con dos dedos de frente, llega el Condom Snorting, en español, esnifar condones.

Como desafío, faltaría más.
Aquí supera el reto el que desenrosque el condón, se lo meta por la nariz, inhale con todas sus fuerzas y consiga que el plástico pase por la faringe y salga por la boca. Y la cosa no es nueva: desde hace cinco años han venido apareciendo, salteados, vídeos de jovenes youtubers intentando hacer entrar un preservativo por la nariz.

Eso sí, ahora la moda ha cogido carrerilla y se ha convertido en motivo de preocupación. “El preservativo puede atascarse fácilmente en la nariz o en la garganta y bloquear la respiración o ahogar al jugador”, advierte un médico en la revista Forbes, que ha dedicado un artículo completo al tema con el título: “Por qué no deberías inhalar condones”.

El Dr. Bruce Y. Lee tira de ironía y sugiere la lista de cosas que sí deberíamos meter por la nariz: “Aire”. Fuera de los accidentes puntuales, el doctor avisa de que cualquier cosa que penetre en nuestro sistema respiratorio puede dañar las paredes interiores de nuestra nariz, especialmente sensibles.

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