Cd. de México (27-Mar-2018).- En el Gobierno de Enrique Peña Nieto, la deuda externa alcanzó un nuevo récord.

Datos de la Secretaría de Hacienda señalan que el saldo de la deuda externa bruta al cierre de 2012 fue equivalente a 10.3 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que al cierre de 2017 ésta se ubicó en 17.6 puntos.

La deuda se presenta como porcentaje del PIB para dimensionar su relación con el tamaño de la economía y facilitar su comparación.

El saldo de esta deuda en dólares asciende a 193 mil 981 millones al cierre de 2017.

A pesar de que el año pasado se logró una reducción del empréstito, con esfuerzos de reestructuras, refinanciamientos y recortes al presupuesto, el avance se ha acelerado.

Al cierre de 2012, la deuda externa de México fue equivalente al 46 por ciento de los ingresos totales públicos, que incluyen, entre otros conceptos, los ingresos petroleros y toda la recaudación de impuestos.

Para el cierre de 2017, esta deuda representó 78 por ciento de los ingresos.

De acuerdo con Héctor Villarreal Páez, director general del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el incremento ha sido afectado por la depreciación cambiaria, pero también debido a que hubo mayor contratación de pasivos de todo tipo.

Las empresas productivas del Estado, Petróleos Mexicanos y la CFE, han contribuido en gran medida al endeudamiento durante los primeros cinco años del sexenio.

La deuda externa de estas empresas se duplicó y pasó de 4.1 puntos del PIB en 2012 a 8.3 en 2017.

En el caso específico de la deuda externa, el incremento es resultado también de un cambio de deuda en pesos por deuda en moneda extranjera, con el objetivo de pagar menores intereses, explicó Villarreal Páez.

“Esto no está mal, pero el riesgo es cuando se deprecia tu moneda”, indicó.

De acuerdo con el especialista, el manejo de la deuda ha sido el adecuado desde un punto de vista técnico; sin embargo, se ha llegado a niveles muy altos en muy poco tiempo, lo que ha generado una fuerte presión fiscal.

“Lo peor es que gran parte de ese endeudamiento terminó en gasto corriente”, dijo.

En el caso de las empresas productivas del Estado, la Auditoría Superior de la Federación ya ha realizado observaciones acerca del deterioro de su situación financiera.

Redacción Reforma

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