Derecho, deber y dignidad, son la triada del andamiaje en la concepción y disfrute de los derechos humanos que obliga a todos a cumplir, resaltó el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), Jorge Olvera García, al dictar la conferencia magistral “La simetría de los deberes y derechos humanos”, donde puntualizó la necesidad de humanizar, prevenir y culturizar, para resignificar los derechos humanos a través de la simetría con los deberes.

Actualmente detalló, sólo se conocen los derechos humanos cuando son trasgredidos, por eso, el reto mayúsculo es garantizarlos, para lo cual, la Codhem trabaja en la prevención, para evitar afectaciones a las prerrogativas, que deriven en quejas y recomendaciones.

Al participar en el Encuentro Internacional de Derechos Humanos, organizado por el Tribunal Superior de Justicia de la entidad, subrayó que antes que los derechos, hay deberes, a manera de simetría o espejo, “Si no cumplimos con los deberes, ¿Cómo vamos a obligar al ciudadano a cumplir un derecho?. Y esto viene desde la casa, desde la escuela, desde la familia, desde que crecemos”.

Para que un derecho se pueda ejercer dijo, se requiere el cumplimiento del deber de varios factores como la actuación de otras personas, de la acción del Estado ya sea instituciones, autoridades o servidores públicos, y de los actos de uno mismo, pues los deberes no son sólo una correspondencia del ser humano con la sociedad, sino con el hombre.

Acompañado de la magistrada María de la Luz Quiroz Carbajal, señaló que “La única forma de regenerar el mundo es que cada uno cumpla con el deber que le corresponde, ése es el gran secreto y no hacer leyes y leyes de las leyes de las leyes. El iuspositivismo exagerado, tiende a discriminar lo más importante”.

“El gran problema en México es la aplicación del derecho. Debemos entender que los derechos humanos son de corte común, que caminan con la vida del hombre, que los asimilen y los vivan, de otra forma no lograremos los objetivos del Estado”, además, los deberes son reglas de equidad que ayudarán a disminuir la desigualdad, a regresar lo que le corresponde a los grupos vulnerables, agregó.

Hoy en día resaltó Olvera García, aunque suene paradójico, “se tiene que humanizar al humano y humanizar a los derechos humanos”, por ello, pidió construir una ciudadanía, siendo humanos.

Conminó a aprender que la justicia es un acto cotidiano y no sólo se da en tribunales ex profeso, “sino es mirar, diario de frente al otro, y ser solidario”, y en esa medida se habrá de prevenir, concientizar y culturizar al humano, “Hay que humanizar al humano”.

El Estado mexicano está obligado a reconocer los tratados internacionales, dijo en referencia al objetivo del Encuentro, con el que se busca entender la consistencia del derecho internacional con el nacional para defender los derechos de grupos en desventaja, y para no caer en una irresponsabilidad internacional, hay que emprender una armonización legislativa y aterrizarlo en la práctica, donde nadie está exento del deber, ni el Estado ni las personas.

“Es necesario que los derechos aterricen en la observancia inexcusable por parte del Estado y sólo será posible si nos apartamos de la concepción iuspositivista de corte estatal, y procuramos arroparlos con escenarios propicios para la vivencia cotidiana. El derecho natural sería buena opción, no hay que olvidarlo como una de las dimensiones deontológicas para vivir la justicia”.

Sentenció que se tiene una misión que cumplir y todos los elementos para lograrlo: el establecimiento de un progreso que combine la dupla: progreso-deber en el progreso, que amase la fortaleza de la virtud humana con la cultura y el arte, pero sobre todo, estimule el entendimiento y el diálogo entre seres humanos. “Humanicemos al humano, humanicemos al hombre”.

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