En el clásico entre PAOK y AEK, el árbitro anuló un gol del PAOK a los 97 minutos de juego. El presidente del club, Ivan Savvidis, invadió el campo supuestamente con un arma en la cintura e intimidó al silbante.

Los jugadores del AEK abandonaron la cancha corriendo y fueron al vestuario.

El partido fue suspendido. No se sabe si portaba un revólver o un taser, que dispara proyectiles que administran una descarga eléctrica a través de un cable.

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