Nadie conoce el origen de este extraño zumbido que desquicia a quienes lo pueden escuchar: The Hum

Si esto fuera una película empezaríamos con una voz en off que diría lo siguiente: “The Hum (el zumbido) es un fenómeno sonoro persistente e invasivo de baja frecuencia no audible para todas las personas. Sin embargo, para aquellos que lo escuchan puede ser desquiciante y perturbador. Un 2% de la población pueden sentirlo”.

Un verano a finales de la década de 1990, una mujer escocesa llamada Georgie Helop quedó viuda después de que su esposo Roy muriese tras una larga y dramática operación de corazón. La pareja se había mudado recientemente a Gales, pero Georgie estaba sola sin Roy. Así que regresó a su antiguo hogar en Escocia y compró una casa en Largs, una ciudad costera a 20 kilómetros al oeste de Glasgow.

Para todo aquel que visita Largs por primera vez, la impresión es muy parecida. Se trata de pequeña urbe preciosa, “de postal” situada en la costa oeste de Escocia, mirando hacia el Firth of Clyde. En realidad es más una ciudad de retiro desde hace varios años, pero los turistas siguen viniendo por los deportes acuáticos y la navegación, el festival anual Viking y, por supuesto, la paz y la tranquilidad que se respira.

La bahía de Largs en los 70. Pinterest

No para Helop. La primera noche en la casa nueva fue muy parecida a una película de terror. Georgie comenzó a escuchar un sonido, una especie de zumbido molesto que la mantuvo despierta toda la noche. El fenómeno sonaba muy parecido a un camión al ralentí delante de su vivienda, pero cuando Helop salió a la calle, no había ningún camión.

Curiosamente, a pesar de que el zumbido parecía venir del exterior, era mucho más fuerte dentro de la casa. Parecía como si la arquitectura pudiera amplificar el ruido, como si fuera la caja de resonancia de una guitarra amplificando el sonido de las cuerdas cuando son rasgadas. O tal vez, quizás, la casa simplemente bloqueó otros sonidos del exterior, haciendo que el zumbido fuera más fácil de escuchar para la mujer.

Sin embargo, a medida que pasaban los días, el ruido empeoraba. Helop comenzó a sufrir de dolor sinusal, dolores de oído, hemorragias nasales y dolores en el pecho, y con frecuencia le dolía el estómago. Georgie empezó a dejar la radio encendida para ahogar ese maldito y desquiciante zumbido, comenzó a salir de casa, a realizar largos viajes con su perro, Isla, para poder descansar de su hogar y de aquel extraño fenómeno.

Largs. Wikipedia Commons
Al llegar la noche dormía a ratos, y cuando el zumbido era realmente fuerte, la mujer acudía a una tienda de campaña en su patio trasero. “Tienes suerte si puedes dormir una hora por la noche”, le dijo al Telegraph en el 2001. “El sonido produce dolores de cabeza, tus oídos explotan cuando entra, sientes tu nariz estallar y el pecho aplastado”.

En aquellas fechas, dos años después de que su marido hubiese muerto, Georgie se enteró por un conocido que no estaba sola. La mujer comenzó a investigar y resulta que había un gran número de casos parecidos, la mayoría ubicada en Gran Bretaña y Estados Unidos. ¿Qué demonios significaba aquello?

Al parecer, los informes sobre el “zumbido de Largs” databan desde los años ochenta. Con una salvedad: solo una de cada 50 personas en la ciudad lo escucha. Las mujeres son más propensas que los hombres, y las personas de mediana edad son más propensas que los jóvenes o las personas mayores. Ah, y nadie sabe por qué.

Largs. Wikipedia Commons
La historia no se cierra en Largs, se han reportado zumbidos similares en otros muchos lugares del planeta. En Taos, Nuevo México, comenzó un zumbido en 1991 y permanece hasta el día de hoy. Una encuesta de hace varios años descubrió que el zumbido era audible para el 11% de la población de Taos. Su fuente: desconocida.

En Hueytown, Alabama, los residentes se han quejado de un ruido bajo que, según el Fortean Times, se asemeja a “el taladro de un dentista o una bombilla fluorescente a punto de estallar”. Más datos. Un ruido palpitante escuchado en toda Roma en los años 70, y que ahora ha disminuido, fue apodado “ron ron”. El zumbido de Bristol también fue bastante frecuente en los años 70, aunque todavía se escucha en la actualidad. Allí, una persona que sufría el extraño finalmente se suicidó en 1996, en una carta decía que era incapaz de soportar el ruido implacable sobre su cabeza.

En el año 2012, un profesor llamado Glen MacPherson comenzó a escuchar un zumbido en Sechelt, en la Columbia Británica. Aquel sonido extraño lo impulsó a lanzar un sitio web llamado World Hum Map, el cual permite a aquellos que sufren los zumbidos subir su experiencia y compartir la información en una base de datos. Desde el año 2017, el sitio cuenta con 5.000 ubicaciones de zumbidos registrados en todo el mundo.

Con el extraño fenómeno había otro problema. Al principio, pocas personas, aparte de quienes lo escuchaban y lo sufrían, creían que los ruidos existían. Hay que retroceder un siglo para encontrar algo parecido, un estudio realizado en la década de 1900 que llegó a la conclusión de que quienes escuchaban un zumbido similar, en realidad sufrían de tinnitus, lo que da la sensación de escuchar un sonido que no está realmente allí.

Decía en 1994 Jonathan Hazell, jefe de investigación del Royal National Institute for the Deaf, al periódico The Independent, que “todo el mundo que tiene tinnitus se queja al principio del ruido ambiental. Los Hummers son un grupo de personas que simplemente no pueden aceptar que tienen tinnitus”.

Sin embargo, y desde entonces, otros científicos han podido detectar el zumbido de Largs, incluso en la casa de la propia Helop, donde utilizaron un equipo especial para confirmar un ruido sumamente bajo a una frecuencia de 50-60 hertzios, entre una y dos octavas por encima del oído humano normal. También se ha detectado un segundo zumbido en el rango de 700-862 megahertzios, lo que lleva a la teoría de que el zumbido se produce cuando se combinan dos o más para crear una especie de “frecuencia de latido” que solo un puñado de personas especialmente sensibles pueden escuchar.

El zumbido de Bristol también fue bastante frecuente en los años 70, aunque todavía se escucha en la actualidad. Allí, una persona que sufría el sonido finalmente se suicidó en 1996, en una carta decía que era incapaz de soportar el ruido implacable sobre su cabeza
Entonces, ¿qué causa el zumbido de Largs y otros similares? Hay de todo. Existen teorías que incluyen torres celulares, turbinas eólicas, tuberías de gas natural enterradas, radiación electromagnética de centrales eléctricas, proyectos militares secretos, ovnis o la denominada como “ilusión masiva”: la teoría de que las personas comienzan a “escuchar” el zumbido solo después de que les digan que existe.

Sin embargo, hay otra teoría que gana credibilidad por el hecho de que Largs y muchos otros lugares donde se escuchan los zumbidos se encuentran en o cerca del océano. Bajo esta teoría, cuando las tormentas perturban la superficie del océano, crean olas poderosas. Parte de esta energía de las olas se transmite al fondo del océano, donde causa todo tipo de oscilaciones en la corteza terrestre.

Esta oscilación sería la que las personas que son sensibles a las bajas frecuencias perciben como un zumbido. Y debido a que el zumbido se transmite a través de la corteza terrestre, se escucha más fácilmente en el interior, donde otros sonidos del mundo exterior se amortiguan.

Sin embargo, no deja de ser otra teoría, y se necesitará más investigación antes de que pueda confirmarse. Mientras, Georgie y el resto de afectados probablemente pasarán muchas más noches en su “tienda de campaña” antes de que nadie sepa con certeza el origen de ese extraño y desquiciante sonido, The Hum. [Wikipedia, NPR, The Washington Post, Why Noise Matters, The Guardian, The Independent

Redacción Guzmodo

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