Cruz Azul es un desastre. No hay más. Porque ya pasaron 12 juegos (ocho de Liga y cuatro de Copa) desde que comenzó el proyecto de Pedro Caixinha y sencillamente no se le ve forma a este equipo, es más, hasta parece ir en retroceso. Y hoy consumó su primer fracaso del semestre al quedar fuera de la Copa Mx al empatar 1-1 con Alebrijes.

Es cierto, oficialmente aún tiene una mínima posibilidad de avanzar, pero son combinaciones casi milagrosas que, siendo racionales, no se darán. Incluso, este golpe es justo, pues un equipo que es incapaz de ganar en casa, con su gente, a qué realmente puede aspirar.

Ya son seis juegos en el Azul este semestre y de manera vergonzosa, La Máquina de Caixinha aún no conoce el triunfo: cuatro empates y dos derrotas.

Ya para este juego Pedro volvió a alternar elementos que suelen jugar en la Liga con otros que tienen pocos minutos. Arrancó con Guillermo Allison en la portería, Enzo Roco y Julio César Domínguez en la central; abierto por derecha Gerardo Flores y por izquierda Adrián Aldrete; en la contención mandó Javier Salas, por el lesionado Rafael Baca, acompañando a Francisco Silva.

Adelante, que es la zona en la que más ha batallado La Máquina, Pedro mandó a Édgar Méndez por derecha, a Walter Montoya por el centro y Ángel Mena por izquierda; el ecuatoriano por fin recibía una nueva oportunidad de iniciar, tal vez de las últimas que le quedan con Caixinha.

Adelante, Martín Cauteruccio, como centro delantero. Y parecía que el conjunto celeste podría encontrar rápidamente le ventaja, cuando el portero Gerson Marín perdió la pelota con Méndez, pero al español se le abrió tanto el esférico que ya no lo pudo impactar a portería.

Después de esta jugada, el partido cayó en terreno sin dueño, con poca claridad de ambos conjuntos para armar una opción de peligro. Así avanzó el reloj hasta que al 35′ vino la oportunidad más clara de Cruz Azul en el primer tiempo; en un pase filtrado de Méndez que dejó a Martín Cauteruccio mano a mano con el portero Gerson Marín; sin embargo, el uruguayo arrastró de más la pelota y dejó que el guardameta le ganara terreno, así que cuando Caute sacó el disparo, éste se estrelló en la humanidad de Marín.

A la Máquina le costó mucho tener esta posibilidad, pero de nueva cuenta se hizo evidente su alarmante contundencia. Pero si uno creía que ese yerro sería lo único que se vería en la parte inicial, vino otro peor.

Justo en la última jugada, Francisco Silva le filtró una pelota a Ángel Mena por sector derecho; el ecuatoriano desbordó y llegó hasta la línea de meta y a nada de que se le escabullera el esférico, logró sacar un servicio raso que de manera angustiante impactó mal Walter Montoya, quien se barrió pero de forma increíble no la logró meter.

Así se le fueron los primeros 45 minutos a un Cruz Azul que tardó mucho en generar opciones de peligro, ahora solo le quedaba un tiempo para sacar los tres puntos y seguir con vida en la Copa Mx.

EL FRACASO DE CRUZ AZUL

Si algo nos ha enseñado Cruz Azul -no ahora con Caixinha, sino ya de mucho tiempo atrás- es que estos escenarios lo tensan en demasía. Lo hacen palidecer y casi siempre termina por fracasar.

Y otra vez se encontró con ese escenario adverso, cuando al minuto 55, en una descolgada de Taufic Guarch, Allison se regaló en la salida, haciendo un mal despeje que le cayó a Carlos Acosta, quien con un zurdazo metió la pelota a las redes. A La Máquina se le venía la noche, ahora estaba obligado a remontar para evitar el ridículo en Copa.

Pero para ello contó con la suerte de que el portero Gerson le regaló el empate apenas tres minutos después, en un tiro libre que ejecutó el Gato Silva y que iba al poste que en teoría debía resguardar el guardameta; sin embargo, ahí se le coló la pelota para el 1-1.

Le quedaba tiempo a Cruz Azul y por ello Pedro mandó a Carlos Fierro y Felipe Mora por Cauteruccio y Montoya. Pocos instantes después Caixinha se fue expulsado por reclamar airadamente.

El partido volvió a empantanarse, La Máquina era un manojo de deseos y ganas, pero sin mucha idea; ya por último ingresó Martín Rodríguez por el Gato Silva, el único movimiento que no fue hombre por hombre y así Cruz Azul pasó a atacar con cinco elementos.

Al conjunto celeste se le estaba yendo la vida en la Copa y entraba al terreno de esperar alguna jugada milagrosa por parte de algún atacante o de alguna opción a balón parado. Y la tuvo Méndez, quien recibió de Mora frente a la portería, pero su disparo se estrelló en un mar de piernas de Alebrijes.

Empezó el dramatismo en el Azul porque a la jugada siguiente Mora cayó en el área, pero el contacto fue afuera. Méndez cobró y el portero tapó. Así, con mucha angustia, al Cruz Azul de Caixinha se le acabó el tiempo.

El primer fracaso de este proyecto ya está consumado y solo hace falta que termine esta última jornada para que se haga oficial. No hay vuelta atrás, 12 juegos después La Máquina del portugués es un verdadero desastre. Hay crisis en Cruz Azul, otra vez, como se ha vuelto la costumbre en los últimos años.

Con información de Milenio

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