El accidente se produjo a primeras horas de la noche del jueves. El conductor, de 41 años, fue detenido por las autoridades, que investigan las causas del siniestro

 

Un auto invadió este jueves el concurrido paseo marítimo de Copacabana de Río de Janeiro dejando un bebé muerto y 17 heridos, luego que el conductor perdiera el control del vehículo.

 

La policía informó inicialmente de 11 heridos, pero la secretaría de Salud de Río confirmó luego la muerte en el hospital de una bebé de nueve meses, así como el ingreso de 17 heridos en varios centros de la ciudad.

 

“El conductor fue detenido y conducido a la comisaría. Negó a los policías haber ingerido bebidas alcohólicas, relató haber perdido el control del auto y afirmó sufrir epilepsia”, informó la policía en un comunicado.

 

El conductor explicó en la comisaría que tuvo una crisis de epilepsia y se encontraron los medicamentos contra la epilepsia en el vehículo“, dijo a la AFP el coronel Angeloti, de la comisaría de Copacabana.

 

La víctima mortal fue identificada como María, una bebé de ocho meses que se encontraba con su madre y abuela. Equipos médicos intentaron resucitar a la niña por casi 50 minutos sin éxito, informó el diario O Globo.

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El pánico se desató en la famosa playa de Copacabana, abarrotada al anochecer de una calurosa jornada del animado verano carioca, sobre las 20:40 horas locales, cuando un Hyundai negro invadió el paseo llevándose por delante a varias personas.

 

“Yo estaba atravesando la calle, cuando de repente el coche invadió y atropelló a varias personas. Me acerqué a la madre, ella estaba llorando mucho, tenía con mucho dolor en la pierna. Y solo decía: ‘mi bebé’. Le pregunté si estaba embarazada y ella sólo repetía eso. Luego la abuela apareció, tomó a la bebé que estaba tirada en la arena y los guardias municipales abrieron camino y nos llevaron en la ambulancia.

Desafortunadamente, la bebé ya estaba  muerta”, contó Daria Lasmar, de 40 años, a O Globo.

 

Vimos a los clientes que estaban sentados más cerca salir corriendo y, cuando miramos, vimos las sillas de playa volcadas, humo, creímos que había fuego. Corrí a buscar un extintor, pero no había fuego“, afirmó a la AFP Roberto Miguel, camarero en el bar situado a unos metros de donde ocurrió el accidente.

“Un niño estaba herido, creo que tenía la pierna rota. Había un hombre desmayado, otro con la pierna rota, una mujer con la pierna ensangrentada… Solo vi eso”, añadió.

Tras el impacto, el conductor, de 41 años, trató de abandonar el vehículo pero varias personas trataron de agredirle impidiéndole salir hasta que llegó la policía y pudo salir sano y salvo, contó Miguel.

 

El hombre es un profesor de informática que reside en el barrio de Leblon. Hace dos años estuvo envuelto en otro accidente de tránsito, esa vez conducía una motocicleta que chocó contra la parte trasera de una furgoneta.

Muchos de ellos trataron de socorrer a las víctimas mientras llegaban los servicios de emergencia, mientras cada vez se agolpaban más curiosos en torno al auto que quedó encallado en la arena y con la parte delantera destrozada.

 

Todo ocurrió muy, muy rápido. Lo lamentable es que la ambulancia y los equipos médicos tardaron más de 45 minutos en llegar. Había niños y gente sufriendo y los servicios llegaron muy tarde“, lamentó Cristo Forfinol, otro de los empleados del bar.

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