La petrolera privada más grande del mundo, Exxon Mobil, inauguró ocho estaciones de servicio de la marca Mobil en Querétaro, establecimientos que por primera vez en el país venderán combustibles automotrices importados por un comercializador distinto a Petróleos Mexicanos (Pemex), mismos que llegarán por tren desde Estados Unidos y que en un precio de arranque resultaron hasta cuatro centavos más baratos que en el promedio de la localidad.

Además, la estadounidense anunció el plan a largo plazo de invertir 300 millones de dólares en logística, inventario y comercialización de combustibles en México durante los próximos 10 años.

Por lo pronto, en el primer trimestre del próximo año abrirán 50 estaciones de servicio de la marca Mobil en la región del Bajío. Estas gasolinerías son conversiones que operaba Grupo Orsan, que tiene 140 estaciones en el país más otras 1,400 estaciones de la red Ultra Gas en que participa, con quien firmaron una alianza para entrar al mercado.

Mediante la red ferroviaria que opera Kansas City Southern, los primeros establecimientos de Exxon ya cuentan con cargamentos de combustible propio, ya que desde sus refinerías en Texas importaron dos cargamentos, primero de 53,000 y luego de otros 60,000 barriles de diesel y gasolina Premium para llegar a un total de 113,000 barriles de combustibles hasta San Luis Potosí. En las siguientes operaciones, llegarán a la terminal de almacenamiento y suministro operada para este fin en San José Iturbide, Guanajuato o de nueva cuenta a San Luis Potosí.

“La apertura de las primeras ocho estaciones de servicio Mobil ha sido posible gracias al nuevo modelo energético mexicano. Confiamos en que podremos satisfacer la creciente demanda de energía del país garantizando un suministro confiable de combustibles de alta calidad y una experiencia única para nuestros clientes”, aseguró Carlos Rivas, director general de combustibles de ExxonMobil México.

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