Ubicado en un local que antiguamente alojara al Mercado 16 de Septiembre, este recinto te sorprenderá con su colección de plantas y los fantásticos vitrales del artista Leopoldo Flores.

  1. El Jardín Botánico-Cosmovitral de Toluca (en el Estado de México) se aloja en un inmueble construido entre 1909 y 1933, que antiguamente fuera la sede del Mercado 16 de Septiembre. Tiene una elegante fachada exterior y un alma de hierro forjado estilo art nouveau y se encuentra en el centro de la ciudad

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2. A partir de 1980, este recinto -con un área de poco más de 3,500 m2- se transformó para dar vida a un fantástico refugio de más de 400 especies de plantas provenientes de diversas partes de la República Mexicana y de todo el mundo.

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3. Hacia 1978, el artista tenanciguense Leopoldo Flores (1934-2016), junto con un grupo de artesanos locales, comezó la instalación de las más de 45 toneladas de vidrio soplado. 500 cristales de 28 colores y 25 toneladas de cañuela de plomo se usaron para unir las piezas que forman los 71 vitrales que rodean al conjunto y que han dado fama a este espacio de la capital mexiquense.

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4. En palabras del propio Flores, su obra recrea la lucha del día contra la noche -el bien y el mal, lo oscuro y lo claro-. Ésta la representa con aves nocturnas (búhos) y voladores de rapiña (águilas) que, a lo largo de la secuencia grabada en los murales-vitrales, se enfrentan hasta que, finalmente, en una de las escenas los búhos derrotan a las águilas quienes al morir, revelan los cuerpos los hombres: “Los hombres que han caído víctimas de sus propias debilidades: el miedo, la soberbia y la falta de inteligencia, autoimpidiéndose con ello la obtención de las herramientas necesarias para trascender en la vida”.

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5. Poca gente sabe que Flores, aprovechando la disposición del edificio (orientado en un eje poniente-oriente) colocó la escena más importante de su obra (“El Hombre Sol”) en la parte más occidental del conjunto. Esto con la intención de que, durante los equinoccios de primavera y otoño, al caer el sol (después de las 16:00 hrs) se ilumine la totalidad del mural.

Así se provoca un “encendido” juego de luces que parecen dar vida a los mismísmos rayos del sol proyectados sobre el hombre, grabados en la pieza. ¡Un evento equinoccional que sin duda debes ver por lo menos una vez en tu vida!

Redacción México Desconocido

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