CIUDAD DE MÉXICO.

“Ayúdame por favor, ayúdame ¡Estoy en problemas!”, gritó David angustiado y llorando desde el otro lado de la línea a su hermana Deborah, quien llamó incansablemente por más de cuatro horas hasta lograr hacer contacto con el joven; pero alguien le arrebató el teléfono…”¿Son policías?”, preguntó, “No, no somos policías, esto es un secuestro”.

Han pasado poco más de cinco años y medio de búsqueda, investigaciones y alzar la voz día a día para hacer visible el caso de David Ramírez y Miguel Ángel Rivera, dos adolescentes que fueron secuestrados cuando viajaban rumbo a Ixtapa Zihuatanejo, el 5 de enero de 2012 y cuyo paradero se desconoce desde entonces.

David y su amigo salieron aquel viernes de enero desde la Ciudad de México rumbo a Guerrero, donde planeaban festejar el cumpleaños número 20 de Miguel. Los jóvenes tomarían el trayecto que los conduciría por la carretera nacional 134 de Toluca, mismo que es conocido por los pobladores como la “carretera de la muerte” por la inseguridad que en la zona impera.

Todo el tiempo es David, a pesar que ya pasó tanto tiempo, vivimos, desayunamos, comemos y cenamos con David”, relata Deborah Ramírez, hermana del joven, quien mantiene junto con su familia una campaña en redes sociales y actos públicos para dar con él.

Desde ese día y más de 67 meses después de la tragedia que marcaría el curso de sus vidas, la madre de David, María de Lourdes González y sus hermanas Lourdes y Deborah, se han convertido en activistas que exigen a las autoridades la presentación con vida de los jóvenes y claman justicia para las víctimas del secuestro en México.

La investigación se inició desde las primeras horas”, recuerda la hermana de David quien compartió que la familia realizó una investigación paralela a la que desarrollaban las autoridades. “Tenemos todos los datos, sabemos dónde vive el secuestrador, dónde viven sus papás, dónde festeja su cumpleaños”, y, sin embargo, no se ha realizado ningún operativo, denuncian.

“¡Ayúdame mamá, ayúdame!”, suplicó David a María de Lourdes, quien entregó a los secuestradores una cantidad de dinero a cambio de la vida de su hijo, y este sin embargo nunca volvió. A eso se enfrentan los familiares de las víctimas del secuestro en México, a pagar por la libertad de sus seres queridos, misma que en muchas ocasiones no llega a consumarse.

¿Por qué no hemos dado con David?, no lo sé, se necesita gente como nosotros (que haga de la justicia una lucha incansable)”, reflexiona María de Lourdes, quien junto con sus hijas ha esperado por más de cinco años que las autoridades realicen un operativo de rescate en la zona de Ciudad Altamirano, en Guerrero, donde los jóvenes fueron “levantados”.

“Antes decíamos, que no fuera el hijo de un periodista, de un político, pero ahorita ya no podemos decir eso, ya ni siquiera es posible hacer la comparación”, reflexiona Deborah, cuya familia ha pedido ayuda y protección incluso a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, sin ningún éxito.

De diciembre de 2012 a junio de 2017, se registraron nueve mil 696 secuestros en México.

La familia de David Ramírez, es un ejemplo de las decenas de víctimas que deja a diario el secuestro en nuestro país. De acuerdo con cifras del Informe Mensual de Secuestro de la ONG Alto al Secuestro, de diciembre de 2012 a junio de 2017 se registraron nueve mil 696 casos, un promedio de 176 plagios mensuales y 42 semanales.

Además, han levantado la voz en distintos espacios donde se tratan temas relacionados con la seguridad a nivel nacional y han clamado justicia.

El pasado 21 de abril durante el foro “Necesidades forenses en México, frente a las desapariciones forzadas” organizado por el senador Miguel Barbosa, Deborah pidió a las autoridades acciones oportunas para dar con el paradero de su hermano, por lo que el senador se comprometió a presentar un punto de acuerdo entre sus similares que implica la localización y presentación de David y Miguel con vida.

Diversos funcionarios han sido notificados del caso de David y Miguel, entre ellosRenato Sales, comisionado Nacional de Seguridad con quien la familia han sostenido una serie de reuniones de seguimiento, en donde piden incansablemente realizar un operativo de rescate en conjunto con la Marina, SEIDO y Policía Federal.

La familia solicitó el pasado 21 de junio una reunión con Patricia Bugarin, coordinadora Nacional Antisecuestro de la Secretaría de Gobernación (Segob) y Sergio Rochín de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), para dar seguimiento al caso de los jóvenes plagiados.

Fuente: Excélsior