La historia más común tiende a ser un retrato mal pintado por aquéllos que justifican usar dos bombas atómicas sobre dos ciudades llenas de civiles, es decir, la de los ganadores. Sin embargo, ¿qué pasó con la perspectiva de los japoneses? ¿cómo pudieron asimilar la pérdida que causó la bomba atómica? ¿cómo realmente se puede representar un acto tan devastador para un pueblo? Solamente un artista sobreviviente de la tragedia podría dar una cara “realista” de lo que sucedió.

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Keiji Nakazawa fue un animador y artista manga que nació en Hiroshima y se encontraba en la ciudad el día del bombardeo. Evidentemente, sobrevivió y pasó a hacer en subsecuentes ocasiones un retrato de su experiencia en primera mano de lo transcurrido el 6 de agosto de 1945. La más famosa, tanto del cuerpo de su obra como del retrato de las bombas atómicas, es Gen, el descalzo, un manga que sigue a un joven estudiante y a su madre después de la tragedia y se basa de manera biográfica en las experiencias de Nakazawa.

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El manga fue estrenado en 1973, pero no fue hasta diez años después que se llevó al terreno de la animación en dos películas homónimas al manga. Las películas, fieles al manga hacen un buen retrato de lo sucedido, pero una escalofriante escena nos pone la piel chinita prácticamente como ninguna otra en la historia del animé. Madres con niños en brazos, familias, animales, edificios, un nivel de destrucción sin precedentes que no debe de ser olvidados.

Redacción Vice

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