Por Mónica Fragoso

Una de las fallas del aumento de feminicidios en el país, es sin duda que faltan acciones articuladas y bien delimitadas para todas y cada una de las autoridades relacionadas en el tema, además de ello, es urgente homologar las buenas prácticas que surgen en diversos municipios o Estados, con la finalidad de garantizar que ésta problemática siga avanzando y que no disminuya.
 

Es necesario destacar que las organizaciones de la sociedad civil, han hecho un gran papel, sin recursos económicos, pues solo la voluntad de las personas que participan en ellas han mostrado compromiso y ganas de construir una sociedad mejor y libre de violencia, no solo han analizado desde diversos puntos de vista, la problemática social, cultural y educativa del feminicidio, sino que también han creado observatorios para llevar un contenido estadístico de cada caso; ahora bien, es urgente que se evolucione en estas prácticas y se busque la creación de contralorías ciudadanas, que visiten y verifiquen a las autoridades para auditar que las acciones en contra de los feminicidios se lleven a cabo como debe ser.

 

La creación de un área especializada y denominada policía de género, dentro de los cuales los elementos son escogidos con cuidado y en base a ciertas competencias, pues son quienes tienen el primer contacto con la víctima, a quien le dan seguridad, entablando empatía con la misma para ayudarla a determinar qué acción es la que quiere emprender y acompañarla físicamente a realizarla.

 

Otra practica con grandes resultados ha sido la generación de redes entre jóvenes, entre estilistas, maestros, trabajadores de la salud, entre otras; donde las mujeres acuden en una situación de violencia y a las cuales se les capacita en el sentido de saber qué acciones se deben emprender para ayudar a las posibles víctimas de violencia, y prevenir la última fase, que es el feminicidio.

 

Estas tres prácticas que se han llevado a cabo, han hecho grandes diferencias en la prevención y atención a las víctimas de violencia, aunque falta mucho por hacer, la información pública es necesaria, las instituciones deben trabajar aún más en temas de perspectiva de género, cultura de la paz, resolución de conflictos y por supuesto en eliminar trámites e informes que generan pérdida de tiempo y que solo hacen que las instituciones sean más burocráticas y que los servidores públicos lejos de trabajar en apoyar a las victimas trabajan para llenar formatos innecesarios.

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