El 25 de julio, la Cámara de Representantes de EEUU aprobó un proyecto de ley que incluye nuevas sanciones contra altos funcionarios rusos por la supuesta interferencia de Rusia en las elecciones estadounidenses de 2016, acusaciones que Moscú desmintió en reiteradas ocasiones.

“De momento no hay reacción, porque no hay una decisión formal, no hay una ley. ¿Para qué reaccionar al proyecto de ley? Vamos a reaccionar cuando exista la ley”, dijo Peskov a la prensa.

La normativa, que debe ser aprobada por el Senado y firmada por el presidente de EEUU, deja la puerta abierta a las sanciones contra las compañías europeas por colaborar con Moscú en el sector energético.

La UE ya había calificado de unilateral la iniciativa de Washington al advertir sobre las consecuencias negativas de sus nuevas restricciones.

Asimismo, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que la UE hasta ahora no ha tomado ninguna decisión sobre las sanciones por el conflicto generado en torno a las turbinas Siemens.

“Hasta el momento no se ha tomado ninguna decisión, por ello resulta difícil referirse a algún tipo de actitud al respecto”, aseveró el funcionario a la prensa, al ser preguntado cómo Moscú respondería a las posibles sanciones.

El pasado día 10, Siemens anunció que estaba investigando cómo cuatro turbinas fabricadas por la empresa acabaron en la península rusa y si su entrega constituía una violación de los contratos de suministro y del régimen de sanciones, impuestas por la Unión Europea.

La UE prohibió a sus compañías vender equipos energéticos a Crimea después de que este territorio se adhiriera a Rusia tras celebrar en 2014 un referéndum en el que más del 96% de la población votó a favor de la reunificación.

Moscú declaró en repetidas ocasiones que respeta la decisión de los habitantes de Crimea, los cuales votaron democráticamente y en plena conformidad con el derecho internacional y la Carta de la ONU.

Redacción Sputnik