A través de Alfonso Ortega López, creador de la inmobiliaria Rohr, el ex gobernador de Veracruz gastó 42 millones de pesos en predio para edificar una casa de descanso en la CDMX

CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) – El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, trató de construir una residencia de lujo en las Lomas de Chapultepec, una de las colonias más exclusivas de la Ciudad de México, de acuerdo con la declaración de un prestanombres de Duarte a la Procuraduría General de la República (PGR), citado por el periódico El Universal este jueves.

Duarte compró un terreno valuado en más de 42 millones de pesos en la calle Sierra Fría 725, en la colonia Lomas de Chapultepec, el cual sirve de domicilio fiscal a Inmobiliaria Rohr, creada por Alfonso Ortega López, quien es señalado por la PGR como parte de la red de desvíos y lavado de dinero encabezada por el exmandatario estatal.

La empresa fue constituida para adquirir el terreno donde Duarte planeaba construir una casa de descanso.

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La declaración de Ortega López fue presentada como el dato de prueba número tres en contra de Duarte, quien enfrenta en México cargos por lavado de dinero y delincuencia organizada.

De acuerdo con un recorrido realizado por el diario, el predio actualmente se encuentra en abandono.

Alfonso Ortega López forma parte de los testimonios con los que cuenta la PGR para acusar al exgobernador veracruzano. Los otros son José Juan Janeiro Ramírez, también señalado como excolaborador del político, y el exsecretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez, quien habría mencionado que fue instruido a desviar recursos federales por órdenes del entonces gobernador.

La defensa de Duarte señaló que los testimonios de Ortega López y Janeiro Ramírez fueron obtenidos de forma ilegal y bajo coacción, lo que los convierte en prueba ilícita.

El defensor aseguró en entrevista con Radio Fórmula que la PGR obtuvo las declaraciones de sus testigos al ofrecerles a cambio retirar órdenes de aprehensión en su contra por el mismo caso, lo cual —en su opinión— equivaldría a negociar “con la soga al cuello”.