Seguramente a usted, como usuario de servicios financieros, le ha pasado que su banco le está haciendo el cargo de un gasto que no hizo, o que va al cajero automático y resulta que su cuenta está vacía.

Un fraude financiero, de acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), es la acción que una persona realiza para obtener un beneficio propio a costa de dañar la economía de otra. La mayoría de los defraudadores busca conseguir datos personales para ello.

Este tipo de delitos está al alza, más cuando ahora una parte de las transacciones se realizan vía electrónica, es decir, desde Internet o teléfono celular.

En el primer trimestre del 2017, según la Condusef, se realizaron 1.5 millones de quejas por posible fraude financiero, una alza anual de 42 por ciento. De éstas, 864,000 fueron por fraudes tradicionales y 639,857 por fraudes cibernéticos. El repunte en estos últimos fue de más de 50% en el periodo.

¿Pero cuáles son los principales fraudes financieros tanto cibernéticos como tradicionales de los que son víctimas los usuarios?

Fraudes cibernéticos

La Condusef cataloga los fraudes cibernéticos como aquellas estafas que utilizan la red para realizar transacciones ilícitas. Muchas veces las personas que los realizan se aprovechan del desconocimiento o poco cuidado que se tiene al utilizar los servicios financieros en línea.

Correo basura o spam

El correo basura, o spam, se trata de mensajes enviados a varios destinatarios, que no lo solicitaron, con fines publicitarios o comerciales. La información de dicho correo invita a visitar una página o descargar algún archivo que, por lo general, es un virus que roba la información del dispositivo o equipo de cómputo.

Smishing

En este tipo de fraude, los delincuentes envían mensajes SMS al teléfono móvil, con la finalidad de que se visite una página web fraudulenta, con el fin de obtener información bancaria de la persona, y realizar transacciones a su nombre.

Phishing

También conocido como suplantación de identidad. Aquí el objetivo es que, al hacerse pasar por una institución financiera, se enviará al usuario un mensaje indicando un error en la cuenta bancaria, para que al ingresarse los datos, se obtenga la información confidencial como números de tarjetas, claves y contraseñas. También existe el phishing telefónico (vishing) en el que los delincuentes simulan ser empleados de un banco, y convencen al usuario al decirle que se están registrando cargos irregulares, y así cometer el fraude.

Pharming

Consiste en redirigir a una página de Internet falsa mediante ventanas emergentes para robar la información del usuario. Estos sitios suelen mostrar leyendas como: “Error en el sistema. Para solucionarlo, da clic aquí”.

Fraude en comercio electrónico

La Condusef refiere que el comercio electrónico es la compra-venta de bienes y servicios a través de Internet, cuyas transacciones se pagan con tarjetas de débito y crédito, por lo que debe ponerse mucha atención al momento de llevar a cabo las compras, pues no existe contacto directo con el vendedor y puede convertirse en fraude.

Las modalidades más recurrentes son: la sustracción de datos personales, contraseñas, nombres de usuario o números de tarjetas de crédito que pueden prestarse al robo de identidad.
También, en el que se pagó por la compra y nunca se recibió el producto; pero además al reclamar ante el vendedor, no da respuesta alguna.

Fraudes tradicionales

A este tipo de fraudes que han surgido dadas las nuevas tendencias en el uso de servicios financieros, se suman otros tradicionales como los siguientes:

Créditos exprés

Se trata de aquellas estafas en las que falsas empresas que se hacen pasar por gestoras de crédito, ofrecen grandes préstamos con mínimos requisitos e inclusive sin consultar el historial crediticio, y con tasas de interés por debajo del mercado. Usualmente piden un depósito anticipado argumentando que son gastos de solicitud y comisión por apertura, pero que nunca se devuelve.

Pirámides

Son cadenas de ahorro que ofrecen ganancias elevadas. Existen varios tipos como la Flor de la Abundancia, Células de Gratitud, Bolas Solidarias, Círculo de la Prosperidad, entre otros. Usan mucho las redes sociales.

Ahorro informal

La tanda, por ejemplo, es el esquema más conocido en materia de ahorro informal. Sin embargo, no debe olvidarse que aunque se trate de una persona de confianza quien la administra, puede dejar al usuario sin su dinero en cualquier momento.

Trashing

Se trata de buscar información valiosa en la basura, como estados de cuenta, copias de identificaciones oficiales u otro documento que contenga datos importantes, con los cuales se puede realizar un fraude como robo de identidad o realizar transacciones bancarias a su nombre.

Alteración de cheque

Ocurre cuando una persona se acerca al cliente que está en la fila del banco y ofrece comprarlo para que no se pierda tiempo en la sucursal. Una vez que el delincuente tiene el documento, se retira y procede a alterar algunas parte como el nombre al portador, el monto a cobrar y el endoso.

Tallado de tarjetas

Se realiza en cajeros y opera en grupos que alteran la ranura donde va el plástico y al tratar de retirar dinero, una persona le comenta al usuario que el cajero está fallando. Después le piden la tarjeta argumentando que se debe tallar o limpiar, pero en este momento se cambia el plástico y el delincuente se retira. Un cómplice entra entonces al ATM y en lo que el afectado trata de realizar una operación con la tarjeta que no es la suya, observa el NIP que se está tecleando.

Fuente: El Economista