De a poco, los enigmas entorno a lo que sucede en la Luna comienzan a resolverse. Esta vez, un grupo de científicos de la Universidad estadounidense de Brown publicó un informe que anuncia la existencia de agua “atrapada” en depósitos volcánicos en la superficie del satélite. El estudio que difundió la revista Nature Geoscience resaltó que este descubrimiento facilitaría la futura colonización y su empleo como una base espacial.

Durante mucho tiempo, se ha percibido a la Luna como un territorio árido. Hasta Buzz Aldrin, el segundo hombre que la pisó, llegó a describirla como un lugar de “magnífica desolación” y “completamente seco”. Pero esta imagen fue cambiando con los años y con este último estudio se confirmó que esas hipótesis no son correctas. El director de la investigación, Ralph Milliken, detalló que el descubrimiento en estos antiguos depósitos argumenta la idea que la Luna es sorprendente rica en agua.

Gracias a los datos satelitales, los científicos del Departamento de Ciencias Planetarias, de la Tierra y el Medio Ambiente de Brown pudieron estudiar los grandes materiales emitidos por algún tipo de explosión volcánica, que hayan ocurrido en la Luna. En casi todos ellos, los investigadores encontraron evidencias de agua muy superiores a las estimadas hasta ahora.

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Esta hallazgo podría tener una aplicación concreta en el futuro. Según Shuai Li, uno de los colaboradores de la investigación, el agua “podría utilizarse como recurso durante una futura exploración”. Pero más además colocaría al satélite natural de la Tierra como una “estación de servicio” espacial. “Estas moléculas además de ser utilizadas por los colonizadores, podrían convertirse en propulsantes”, agregó Li. Así, la Luna se convertiría en un lugar donde recargar carburante luego del gran consumo que demanda abandonar la superficie terrestre.

Esta no es la primera vez que los científicos de la Universidad de Brown encuentran evidencias lunares. Desde 2008, los investigadores estadounidenses hallaron moléculas de agua en el interior de cristales volcánicos traídos a la Tierra por astronautas de las misiones del Programa Apolo. “Quedaba aún por saber si estas muestras reflejaban las condiciones generales de las entrañas de la Luna o más bien representaban regiones anormales”, señaló Milliken.

Redacción TN