Por Mónica Fragoso

 

En México, el costo de las víctimas de acoso es de 18.7 millones de pesos, pero eso no es todo, no quiero asustarlos, pero si poner en un contexto claro del porqué debemos combatir esta forma de violencia, pues las cifras son alarmantes:

 

Y es que 7 de cada 10 niños en el país han sufrido algún tipo de bullying, de ellos el 40 por ciento ha sido víctima de acoso, 25 por ciento recibió insultos y amenazas, 17 por ciento fue golpeado y en general el 44 por ciento sufrió un episodio de violencia verbal o psicológica por medio de las redes sociales.

 

El bullying implica golpes, empujones, burlas, insultos, aislamiento intencionado, acoso, indiferencia, rumor o algún tipo de gesticulación despectiva.

 

En la actualidad se ha descubierto que es muy difícil trabajar con las víctimas y los agresores, pues es complicado que revelen la situación, por ello en los últimos años se ha enfocado el trabajo con “los observadores” que de alguna manera son quienes atestiguan el bullying.

 

Los estudiosos del tema se dieron cuenta que el mayor problema respecto del acoso radica en que los alumnos que son los observadores no participan activamente en alguna agresión, pero saben del problema y lo ignoran o lo ocultan, o en ocasiones lo refuerzan sólo con reír de lejos ante el problema y no hacer nada.

 

Existen diversos tipos de observadores como: Los cómplices que son aquellos que pese a no haber empezado la agresión acaban participando activamente en ella; los alentadores que aprueban, pero no participan de forma activa; los pasivos que muestran indiferencia a la agresión, pero reconocen que existe una situación injusta y admiten que no es problema de ellos prefiriendo no entrometerse; los temerosos que consideran injusta la agresión, pero prefieren mantenerse al margen por temor de acabar siendo la víctima; y, los defensores, aquellos que se atreven a intervenir ante la situación con el objetivo de detenerla, éstos suelen ser alumnos con amplia aceptación dentro del grupo y saben que no terminaran siendo las víctimas.

 

Quizá lo más escalofriante del tema es que más del 80 por ciento de los actos de bullying no son reportados, ni con los maestros, ni con los padres, derivado de ello 5 mil niños murieron por causas relacionadas con el acoso, más de 4 mil eran varones y las restantes niñas.

 

Estimado lector, nuestra misión como padres, tíos, abuelos y miembros de una sociedad, es sumarnos a la lucha contra el bullying, no podemos seguir permitiendo una sociedad indiferente ante el sufrimiento de los demás.

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