Por Marco Reyes 
Sí, P-O-S-I-B-I-L-I-D-A-D; una palabra perdida en el uso de cualquier interno, que ahora más que nunca toma realidad.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha pronunciado, llevando lo inimaginable a lo tangible, y con su criterio, la posibilidad entre procesados y sentenciados para solicitar libertad provisional mediante la revisión, modificación y sustitución de la pena que les fuera impuesta bajo el yugo del sistema penal anterior.

¿Es grave?

Graves, dejaRon de ser delitos como portAción de armas de uso exclusiVo del ejército, lavado dE dinero, defraudación fiscal, robo de hidrocarburos, asalto en carreteras, robo calificado, extorsión, contrabando y ataques a las vías de comunicación.

¿Hay más?

Delincuencia organizada, homicidio doloso, violación, secuestro, trata de personas e ilícitos cometidos con medios violentos como armas o explosivos; graves fueron y graves seguirán siendo, no hay posibilidad.

“Las cárceles, los hospitales y las escuelas presentan similitudes porque sirven para la intención primera de la civilización: la coacción”. 

Michel Foucault

 

El prisionero despertó… La justicia su balanza perdía,

frente al espejo su venda cayó; el gran hermano mientras tanto reía,

pues el rey que tras años quería, desde sus tierras hasta el cielo, como humano corriente llegó.

Lo divino vigila y el mortal con la espada, justicia, castiga… Ciudadanos, prisioneros; esclavos, igual.

Luces, libertades, disciplinas, locuras que en la idea yacen con vida;

Lamentos, tormentos de quien tuvo poder.

¿El hombre que delinque le falla a la sociedad, o la sociedad le falló al hombre que delinque?

@MarcoReyesMX #SéUnoNoticias Marco Reyes

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