Winnie the Pooh es un tierno  osito amarillo, nacido de la pluma del escritor Alan A. Milne. Al parecer, sin embargo, es también un peligroso símbolo político, al menos según el régimen chino, que ha desplegado todo el poder de su censura online contra el personaje de ficción. A lo largo del fin de semana, han desaparecido de la Red o han sido bloqueados todos los mensajes que citaban al oso en Sina Weibo, algo así como el Twitter chino, así como cualquier vídeo que reprodujera su imagen en la aplicación de mensajería instantánea WeChat, según informa el Financial Times.

Hace cuatro años, el entonces presidente de EE UU, Barack Obama, visitó China y se reunió con Xi. Una de las fotos del encuentro inmortalizó a ambos durante un paseo, y en las redes sociales la imagen fue comparada enseguida con la del osito y su amigo Tigger. El régimen reaccionó entonces tratando de prohibir en la Red una broma que amenazaba con volverse viral. Aunque varios usuarios lograron esquivar la censura y, pocos meses después, hasta idearon un segundo chiste: una reunión entre Xi y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, fue comparada con una ilustración de Winnie the Pooh junto con Ígor, el célebre burro tristón que protagoniza muchas aventuras del oso.