VALLE DE BRAVO, México, 15 de Mayo del 2017.- Benjamín y su hijo Marcos fueron levantados hace tres años en su pueblo natal de este municipio, hasta hoy no se sabía nada de su paradero, hasta que detuvieron al cómplice de su agresor, quien llevó a las autoridades hasta el lugar donde permanecían enterrados sus restos.

Superando la ficción, su historia se deshila un viernes 13 de diciembre del 2013, días previos al inicio de posadas y fin de año, cuando salieron de su domicilio durante la tarde en el poblado de Santa María Pipiolteoec, municipio de Valle de Bravo.

Ahí fueron levantados por un hombre armado, quien los condujo a bordo de un vehículo hasta el poblado de Los Álamos, del mismo municipio, y con ayuda de un cómplice enterró sus cuerpos en lo hondo de un paraje en el bosque, donde hasta este lunes permanecieron luego de ser descubiertos por elementos policiacos.

La recuperación de ambas víctimas se logró luego diversos trabajos de inteligencia y con los que se pudo detener al cómplice del supuesto asesino, quien fue asegurado en calles del Barrio El Calvario, en Valle de Bravo.

El hombre confesó que aquel entonces manejaba un taxi y fue llamado con engaños por el supuesto homicida para llevar combustible a la comunidad de Los Álamos, donde bajo amenazas lo obligó a ayudarle a deshacerse del padre e hijo.

Desde esa fecha el taxista se escondió de la justicia, llegó hasta Toluca, donde continuaba prestando servicio hasta que este lunes fue detenido en Valle de Bravo.

Identificado como Fernando, alias “El Tobías”, fue quien condujo a un equipo de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CES), quienes desde el domingo 14 de mayo iniciaron la búsqueda en el paraje señalado, pero fue hasta este lunes que dieron con los restos de ambas víctimas.

Con ayuda del agrupamiento canino, se pudo hallar primero un cráneo humano, y luego una chamarra junto con más restos óseos. Efectivamente, se trataba del hombre de 50 años y su hijo de 20 años, aunque las labores aún continúan para recopilar la totalidad de los cuerpos.

Durante los tres años de desaparición, la familia de Benjamín y Marcos los buscaron por todos los medios posibles, pegados a las investigaciones de la Fiscalía estatal pero sin respuesta.

Esta es otra de las tantas historias que se escriben a diario en una de las entidades que supera de forma anual los dos mil homicidios dolosos, más de la media nacional y similar a lo que ocurre en estados como Guerrero y Sinaloa.

Redacción Agencia MVT / Filiberto Ramos

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