Donald Trump está explorando una posibilidad para incrementar los impuestos a la gasolina y al diésel, recursos que serían canalizados hacia la construcción y reparación de autopistas, que forman parte de su ambicioso plan de infraestructura.

Esta idea podría resultarle problemática, ya que los impuestos a combustibles no han cambiado desde 1993 y ha creado retos financieros para preservar el Fondo para Carreteras.

“Es algo que ciertamente consideraría”, dijo el presidente estadounidense el lunes en una entrevista con Bloomberg News.

De acuerdo con Asociated Press (AP), actualmente el gobierno de Estados Unidos financia dicho fondo con un impuesto de 18.4 centavos de dólar por galón de gasolina y de 24.4 centavos por galón de diésel, de los cuales ninguno ha sido ajustado por la inflación, de manera que la recaudación neta ha disminuido con el tiempo.

Para conservar el balance positivo en el fondo, los legisladores han aprobado desde 2008 una inyección adicional de 143,000 millones de dólares (mdd), según un reporte de 2016 de la Oficina de Asuntos Presupuestarios del Congreso.

El ingreso por impuesto relacionado con las carreteras aumentó sólo 37.400 mdd en el año fiscal 2015; y elevar el gravamen a combustibles en 35 centavos por galón e indexarlos a la inflación permitiría recaudar 473,600 mdd adicionales en la próxima década, de acuerdo con personal de la Comisión Conjunta sobre Impuestos del Congreso, señaló AP.

Asimismo, reportó que tal alza contaría con el apoyo de negocios que más cargarían con un costo más alto, como la industria de transporte, la cual carga con aproximadamente la mitad del costo de los impuestos a combustibles.

Ésta recibiría con agrado un aumento si es dedicado a arreglar la infraestructura, ya que se beneficia con caminos en buen estado que reduce el tiempo de viaje, disminuye la frecuencia de reparación de vehículos y mejora la seguridad en las carreteras.

Por el contrario, el incremento podrían aumentar a su vez los costos para los conductores y afectar desproporcionadamente a trabajadores de bajos ingresos, aunque un mayor financiamiento a las carreteras podría también acrecentar el número de empleos en el sector de la construcción, lo que fomentaría el crecimiento.

Con información de Forbes

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