Las descalificaciones y acusaciones y no así las propuestas, fueron las ganadoras del primer debate entre los candidatos a la gubernatura del Estado de México que organizó el Instituto Electoral del Estado de México, que se llevó a cabo la noche de este martes.

Temas como el presunto descuento que hacía Delfina Gómez -candidata de Movimiento Regeneración Nacional- a los empleados de ayuntamiento durante su mandato en Texcoco y que entregó a su jefe político, Higinio Martínez; la relación entre los corporativos HIGA y OHL con el abanderado priísta, Alfredo del Mazo; así como los supuestos desvíos de mil millones de pesos que orquestaría la panista Josefina Vázquez Mota de la fundación Juntos Podemos, robaron cámara en este primer ejercicio.

Mientras Óscar González Yáñez proponía cárcel para Eruviel Ávila y Enrique Peña Nieto por presuntos actos de corrupción, los demás participantes del encuentro se enfrascaron en atacarse unos a otros, y a tiempos todos contra el partido que ha gobernado el Estado de México durante 86 años, el PRI.

Quien se mostró con un guión más elaborado fue la candidata independiente Teresa Castell, misma que se centró poco en las propuestas y más en descalificar a los partidos políticos a quienes acusó de haber convertido a la entidad mexiquense en una máquina de pobres y uno de los territorios más inseguros del país.

Por su parte, Juan Zepeda del PRD, se abocó a afirmar que conoce y vive el Estado de México, sin embargo su participación más reconocida fue acusar a Delfina Gómez de autorizarse un finiquito de 400 mil pesos mientras él solo obtuvo uno de 36 mil.

Si bien los simpatizantes de cada abanderado inundaron las redes sociales con mensajes a favor de su defendido, los usuarios y ciudadanos de a pie aceptar que más que un debate de trató de un ejercicio de guerra sucia pública que poco abonó ejercicio democrático de la entidad, y mucho menos a convencer a un electorado desanimado a acudir a las urnas el 4 de junio.

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