Las Hermanas del Valle o las “monjas de la marihuana” se dedican a la elaboración y venta de productos terapéuticos a base de marihuana desde su granja de California, Estados Unidos.

No pertenecen a ninguna orden religiosa ni profesan la fe católica; sin embargo, hicieron votos y visten hábitos. También bendicen las plantas y siguen una serie de rituales en conexión con la Tierra, la Luna y la naturaleza con los que, aseguran, quieren sanar al mundo.

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La fundadora de esta curiosa organización es Christine Meeusen, de 57 años.

Christine es analista de sistemas. Llegó a California en 2008, tras vivir 10 años en Holanda.

En aquella época ya cultivaba marihuana, pero lo hacía como parte de una cooperativa que cerró en 2013. De aquella experiencia, aprendió mucho sobre los efectos curativos del cannabis.

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“Comencé con productos que mandaba a peluquerías, donde los empleados suelen tener muchas molestias en las manos. Busqué consejos y modifiqué la fórmula. Ahora, esta crema tiene facultades que, según nos dicen, son increíbles”, dice Christine Meeusen.

Además de marihuana, el producto que elaboran contiene aceite de coco. Lo distribuyen por correo postal a clientes de todo el mundo.

Insisten en que sus productos no contienen tetrahidrocannabinol (THC), el principal constituyente psicoactivo del cannabis, responsable de las alucinaciones.

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Redacción El Comercio Peru