Si en el ataque se usó un gas nervioso como el sarín, sus víctimas podrían no haber muerto rápidamente

Advertencia: Este artículo contienen fuertes imágenes de niños muertos

(CNN) – No sabemos qué tipo de gas se utilizó en el supuesto ataque químico de este martes en la ciudad siria de Idlib, que mató a decenas de personas, incluyendo al menos a 10 niños. Pero sabemos cuántas de las víctimas murieron. Se asfixiaron.

Si en el ataque se usó un gas nervioso como el sarín, que fue utilizado en una maniobra en el 2013 en Damasco, sus víctimas podrían no haber muerto rápidamente. Los agentes nerviosos pueden tomar varios minutos para llevar a cabo su acción mortífera. Las personas se ahogan por la súbita contracción de los músculos que controlan la respiración. El cuerpo deja de controlar sus funciones.

Como lo muestran las imágenes del ataque, las palabras no pueden describir el horror experimentado.

Un médico en la escena se quebró al hablar del sufrimiento que había presenciado, de los muertos y de los vivos. Fares al Jundi le dijo a CNN que familias enteras murieron juntas, con sus bocas cubiertas de espuma. Los heridos cubrían los pisos del hospital donde él estaba. “Nunca he visto nada parecido, es algo que no se puede describir”, afirmó.

Y es por eso que tales fotografías desgarradoras, dolorosamente cercanas y sin reparos en sus representaciones de la muerte, son necesarias para entender qué es exactamente lo que está sucediendo aquí.

Bana Alabed, una muchacha siria que ganó notoriedad mundial por tuitear durante el asedio del régimen de Damasco a Aleppo, compartió más fotos fuertes sobre las secuelas del ataque químico.

Alabed y su familia fueron evacuados de Aleppo en diciembre del 2016, pero ella ha seguido sirviendo de ventana al sufrimiento de su pueblo. En una de las imágenes, se ve a los niños boca abajo, con sus cuerpos encorvados y entumecidos por la muerte. “Querido mundo, hoy estos niños fueron asesinados con químicos en Idlib”, escribió Bana. “Qué vergüenza para ustedes, asesinos. Qué vergüenza, qué vergüenza, qué vergüenza”.

En otra fotografía mostrada en la galería de arriba, media docena de niños parecen ser cargados en la parte trasera de un camión, amontonados entre sí. Se les ve despojados de sus ropas, con sus extremidades retorcidas y su piel manchada de rojo. Algunos tienen los ojos cerrados. Otros miran hacia arriba con una mirada vacía. “Esto ocurre hoy en Siria, en Idlib”, dice Alabed.

No nos pasa desapercibido que Alabed, de 7 años, está compartiendo imágenes que ningún padre querría que sus hijos vieran. Pero los miles de niños que están en peligro de extinción y que mueren en Siria no se esconden detrás de una barra negra. Puedes apartar la vista de una foto, pero para ellos son sus vidas, y sus muertes, las que se representan.

Querido mundo, hoy estos niños fueron asesinados con químicos en Idlib. Qué vergüenza para ustedes, asesinos. Qué vergüenza, qué vergüenza, qué vergüenza

Bana Alabed, tuitera siria de 7 años

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