El politólogo italiano Giovanni Sartori falleció a la edad de 92 años dejando tras de sí una legión de lectores, alumnos, admiradores, detractores y polemistas que siguieron el trabajo de este incansable profesor emérito de la Universidad de Florencia hasta 1976 y maestro en universidades norteamericanas como Stanford y Columbia.

giovanni-sartori-02Sartori estuvo estrechamente vinculado a la reflexión sobre el sistema político mexicano. Gracias a su teoría política, el PRI dejó de ser clasificado como un “partido de Estado” para ser clasificado, según Sartori, como un “partido hegemónico” que cumplía formalmente con las reglas de la democracia, pero dominaba los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).

Uno de sus grandes libros de teoría es precisamente Elementos de Teoría Política donde analizó y actualizó las tesis sobre los partidos políticos en el contexto de la democracia italiana.

Enfrentado al régimen y al modelo de Silvio Berlusconi en Italia, Sartori se convirtió en un referente mundial de la influencia de los medios de comunicación en la política cuando escribió Homo Videns. La Sociedad Teledirigida, uno de sus libros más leídos y polémicos.

En sus últimos años, Sartori tomó un giro conservador en sus reflexiones contra el multiculturalismo y el islamismo que provocó que lo clasificaran de intolerante por ir en contra de la asimilación de los inmigrantes y refugiados en Europa. “Si negamos que hay una guerra contra el islam, la perdemos”, sentenció.

Uno de sus últimos ensayos fue La Carrera Hacia Ningún Lugar (Taurus, 2016). En él cuestionó 10 temas centrales de la sociedad contemporánea.

En 1996 recibió el doctorado Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara y en 2001 el de la Universidad Complutense, en Madrid. Recibió en 2005 el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales por “su gran contribución investigadora al debate contemporáneo de la ciencia política”.

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“En su obra, especialmente dedicada a la elaboración de una teoría de la democracia, ha estado siempre presente su compromiso con las garantías y las libertades de la sociedad abierta”, afirmó el jurado del Premio Príncipe de Asturias.

Al recibir el galardón, Sartori se autodefinió como “un animal curioso” y “extravagante” que “he enseñado asignaturas muy distintas y me he ocupado de todo un poco, de asuntos muy variados”.

“Pero en mi extravagancia, la democracia, la teoría de la democracia, ha sido un hilo conductor constante”, sentenció.

Con información de Proceso