El gobierno de Bolivia marcó hoy su respaldo al gobierno venezolano de Nicolás Maduro: al tener la presidencia temporal del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), “suspendió” hoy la sesión extraordinaria sobre la situación en Venezuela, a la que convocó Luis Almagro, secretario general del organismo, el viernes pasado.

El Ministerio de Relaciones Exteriores boliviano justificó la cancelación al aseverar que “la convocatoria realizada fue inconsulta y sin entregar información alguna a Bolivia, que se haría cargo de presidir la misma”.

No obstante, no descartó que la sesión se lleve a cabo “una vez realizadas las coordinaciones necesarias, en el marco de la Carta de la OEA y las normas de la Organización”.

El gobierno mexicano, a través del canciller Luis Videgaray Caso, expresó enseguida su rechazo contra la decisión del gobierno boliviano. Tachó la medida de “unilateral y arbitraria” y llamó Bolivia a realizar “con urgencia” la reunión.

Insistió en que la reunión “había sido legalmente convocada conforme a las normas de la Organización” y llamó a Bolivia “para que en el ejercicio de su mandato aplique a cabalidad la normativa de la Organización de Estados Americanos”.

En esta sesión extraordinaria, el Consejo Permanente analizará si adopta “decisiones dirigidas a la preservación de la institucionalidad democrática y su fortalecimiento” y si suspende a Venezuela de su derecho a participar en la OEA.

Desde el pasado 14 de marzo, cuando Almagro publicó un informe muy crítico sobre la situación política en Venezuela –aseveró que la administración de Maduro derivó hacia una dictadura–, México encabezó un grupo de países miembros de la OEA que presiona al gobierno venezolano para que lleve a cabo elecciones a la brevedad y libere a los “presos políticos”.

El gobierno de Maduro rechazó las acciones y los países involucrados en ellas, a los cuales calificó de “gobiernos de la derecha intolerante y proimperialista de la región”, guiados por un supuesto “plan injerencista” de Almagro. Tanto Maduro como Delcy Rodríguez, la canciller, atacaron al gobierno mexicano.

La semana pasada, el Tribunal Superior de Justicia de Venezuela (TSJV) emitió dos polémicas sentencias, a través de las cuales asumió las funciones de la Asamblea Nacional, la cual se encuentra en manos de partidos de oposición.

Estas sentencias provocaron una ola de críticas, tanto a nivel internacional como a nivel interno, las cuales obligaron Maduro a convocar un Consejo de Defensa de la Nación y a llamar el TSJV a “revisar” sus sentencias. Horas más tarde, el máximo órgano de justicia del país canceló su decisión de suplantar los legisladores.

Evo Morales, el presidente boliviano, no se ha pronunciado sobre el acontecimiento: desde el viernes pasado, se encuentra hospitalizado en La Habana, donde fue operado de un nódulo en la garganta.

Con información de: Proceso