El modelo extendido en el que ha crecido la capital mexiquense, coptando las tierras agrícolas y las zonas verdes con pavimento, han generado una isla de calor que podría representar riesgos severos en la salud desde alergias en la piel, hasta enfermedades crónico degenerativas como cáncer, dio a conocer el profesor de la Facultad de Planeación Urbana, Alejandro Alvarado.

De acuerdo con el también investigador, hoy el campo toluqueño, que era un buen productor de maíz, está atacado por casas, lo que no sólo genera problemas en el sector alimentario, sino que hay un grave problema de vialidad y se violan los derechos de vía.

“No se trata de un problema de cantidad de personas, sino de la forma de urbanización que hemos seguido”, puntualizó Alvarado.

Una de las soluciones sería la recuperación de las áreas verdes, apuntó, mismas que son escasas en la ciudad, pues “si en vez de que le pegue el sol al pavimento y concreto, le pega a la vegetación, no tendríamos un problema de insolación, sino un beneficio en la transformación de biogas”.

“Cualquier tipo de vegetación abona en este sentido, sin embargo también tenemos que tener presentes los problemas que se tienen cuando no es la correcta, porque los árboles también necesitan un espacio adecuado, o terminan provocando problemas como que levantan el pavimento, tiran bardas. No es que los árboles sean malos, es que no tienen las condiciones necesarias y se debe determinar cuál es la vegetación correcta para cada lugar”.

Finalmente, declaró que es urgente que se mejoren los modelos de urbanización y el diseño de viviendas bajo otras modalidades, como la creación de áreas con techos verdes.

Advertisements

¿Qué te parece?