El legendario simio ha cumplido ya 84 años desde su primera aparición en la gran pantalla en el año 1933 y desde entonces se han sucedido las adaptaciones del clásico, fenómeno que continúa porque, en palabras del director Jordan Vogt-Roberts, Kong refleja “el sentimiento universal de la incomprensión”.

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Se trata de la segunda película dirigida por Vogt-Roberts, después de la independiente “Los reyes del verano” (2013), que ha contado con un presupuesto de unos 200 millones de dólares (189 millones de euros).

“Fue un reto enorme y una gran responsabilidad hacer esta película porque King Kong es un trozo de historia, es un icono, es una pieza de la cultura popular y no quieres ser el tipo que haga la película mala”, apuntó.

El director insistió en las diferencias de “Kong: La Isla Calavera” (“Kong: Skull Island”, en inglés) con el resto de películas del simio, “nuestro Kong es un Dios, nunca se había representado así, no estamos contando la historia de “la bella y la bestia” otra vez, estamos haciendo algo nuevo”, matizó.

Redacción El comercio