Autoridades de Inglaterra investigan el caso de un especialista en tipologías criminales acusado de asesinar con una ballesta y comerse a por lo menos tres prostitutas en la ciudad de Bradford entre los años 2009 y 2010.

Stephen Griffiths, conocido como “El caníbal de la ballesta”, era un dedicado estudioso de la mente criminal, cursaba el doctorado en Historia de la Universidad de Bradford, realizaba su investigación sobre tipologías criminales, tomaba cursos de psicología criminal, conocía los modus operandi de los más salvajes psicópatas, aprendió cada movimiento, impulso, biografía, su mente estaba llena de imágenes con cuerpos desangrados, descuartizados, cada día imaginaba las escenas del crimen hasta que se cansó, finalmente decidió traer aquellas imágenes y volverlas realidad.

Stephen asesinó a tres mujeres, las golpeó, asesinó, descuartizó y se comió trozos de los cadáveres de sus víctimas: Suzanne Blamires, de 36 años; Shelley Armitage, de 31 y Susan Rushworth, de 43. El criminal fue aprehendido el 24 de mayo de 2010.

Durante el juicio, Stephen horrorizó a la sociedad inglesa al aceptar haber caído en actos de canibalismo, las autoridades mostraron como evidencia parte de su historial en línea en el que resaltan diferentes perfiles e investigaciones sobre asesinos seriales, así como el haber adquirido una ballesta en la tienda en línea Amazon.

La era del comercio digital ha facilitado el acceso a las armas en casi cualquier punto del mundo, los portales no investigan los antecedentes o capacidades mentales de los compradores, sólo se preocupan por la forma en que se completará la transacción de compra venta. De esa forma, Griffts compró una poderosa ballesta con la que asesinó al menos a tres prostitutas que ofrecían sus servicios en Bradford, Inglaterra. Los ataques ocurrieron entre 2009 y 2010.

Durante el largo juicio, las respuestas tímidas y monosilábicas por parte del acusado eran comunes, lo único en lo que siempre contestó ampliamente y con seguridad era su nombre: “Soy el asesino de la ballesta, señor juez”.

Con información de El Gráfico.

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