En China, las autoridades del gigante asiático han pedido a los habitantes de ciudades como Pekín que este año eviten encender fuegos artificiales y petardos, debido a los altos niveles de contaminación que registra la ciudad.

Una advertencia que no parece haber sido tenida en cuenta por muchos ciudadanos a los que les cuesta imaginar un Año Nuevo sin fuegos artificiales. “Creo que en el Año Nuevo Lunar, que debe ser una fiesta tradicional china, el estado de ánimo es mejor cuando hay fuegos artificiales. En las grandes ciudades la gente no ha encendido muchos, pero en mi ciudad natal sí porque los fuegos artificiales alegran a la gente”, asegura este hombre.

En Japón, los vecinos del histórico barrio chino de Yokohama también han dado la bienvenida al Año del Gallo.

Muchos se han acercado al templo de Kanteibyo para rezar por un año cargado de prosperidad. “Creo que el año pasado, el mundo se convirtió en un lugar muy inestable e inseguro con varios cambios como la elección de un nuevo presidente en Estados Unidos. Espero que 2017 sea un año tranquilo y bueno”, confía este joven.

Deseos que se repiten en los templos de Malasia, donde también han dado la bienvenida al Año del Gallo de Fuego.

Redacción Europress

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