Pese a que es un oficio que se ha transmitido de generación en generación, los artesanos de madera del municipio de San Antonio La Isla aseguran que cada día es más difícil perpetuar está tradición pues los precios de la madera suben, la calidad baja y el Gobierno les ha dado la espalda.

De acuerdo con Bernardino, uno de los 536 artesanos de la región, cada día es más difícil porque ya no consiguen leños, solo tienen acceso a tablas que les venden en las madererías a precios que les resultan poco costeables.

“Por cada tabla llegamos a pagar hasta 100 pesos y antes cuando podíamos conseguir la madera ilegal, el tronco nos salía en 15. Antes iba yo a Zinacantepec, ahí llegan todos los carros con madera que confiscan, tratamos de que nos las vendieran, pero no, prefieren que se pudra ahí la madera, por eso casi todos compran tabla o bastón, ya no tenemos de otra”, señaló.

En ese sentido, Faustino, también artesano, aseguró que esta crisis ha provocado que vaya desapareciendo el oficio.

“Poco a poco ha ido desapareciendo (este oficio) lo complicado es por la madera y es algo que uno debe tomar en cuenta porque se están acabando los árboles, pero nosotros aparentemente, dicen, ocupamos mucha madera, no es así, de un árbol nos salen casi 2 mil piezas, y solo hacemos como 100 a la semana, los talamontes son los que sí están acabando con los bosques”.

Al respecto, Adrián Flores Carbajal, director de Desarrollo social del municipio, aseguró que pese a que han buscado, las respuestas para apoyar con madera a los artesanos han sido nula en distintas instancias.

“Hace un año solicité yo tronco incautado y la respuesta es que está en la bodega y están esperando a que ya lo liberen, llevo un año solicitando este apoyo y ha sido nulo”.

Pese a este panorama, los creadores de juguetes de madera, molinillos, portarretratos, floreros, cajas, y demás, invitan a los mexiquenses a consumir sus productos, pues es la única manera de asegurar que se mantendrá el oficio y la fuente de empleo de más de 500 personas.

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