En lo que va de enero de 2017, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha aplicado sanciones por más de 21 millones de pesos por diversas irregularidades y ha presentado seis denuncias penales ante la PGR por presuntas irregularidades reiteradas y dolosas en la venta de gasolinas.

El titular de la Profeco, Ernesto Nemer, sostuvo que “no hay incremento generalizado de precios”, tras el monitoreo focalizado y estratégico efectuado por la dependencia a los artículos de la canasta alimentaria durante este mes, luego del alza en los precios de los combustibles.

“Hemos detectado picos de algunos productos muy localizados por entidad y ciudad, es el caso por ejemplo de la tortilla, cuyo precio es diferenciado en las distintas regiones del país”, precisó el funcionario federal.

En rueda de prensa, dio a conocer información actualizada sobre el operativo que inició la Profeco tras el ajuste en el precio de las gasolinas y el diésel, con el objetivo de evitar incrementos injustificados.

Como resultado de las verificaciones estratégicas y focalizadas realizadas en lo que va de enero en sectores particularmente sensibles, informó que la Profeco ha aplicado sanciones por más de 21 millones de pesos y se han presentado seis denuncias penales ante la Procuraduría General de la República (PGR) por irregularidades en la venta de gasolinas.

Además, se han realizado más de 32 mil monitoreos y verificaciones a productos y servicios y se han hecho más de 26,000 requerimientos de información al sector privado sobre los precios de la canasta básica para evitar incrementos injustificados. El funcionario negó que esto signifique una “cacería de brujas”.

Detalló que de las multas por 21 millones aplicadas por la Profeco a la fecha, 13 millones corresponden a 52 negativas a verificación por un monto de 250,000 pesos, de las cuales 45 son en gasolineras, seis a plantas de distribución de gas y una a gasera.

Asimismo, 5.7 millones de pesos son por sanciones a 23 gasolineras por no dar litros de a litro, y los 2.3 millones de pesos restantes se aplicaron a diferentes establecimientos por prácticas comerciales abusivas.

Nemer Álvarez subrayó que en los productos de la canasta alimentaria, en ningún caso pueden subir en la misma proporción que lo hicieron las gasolinas, el diésel y el gas.

Recordó que México no tiene un sistema de control de precios y destacó que sin haber precios máximos en artículos de consumo generalizado, se debe atender a la estructura de costos en cada caso y en cada región para determinar el impacto del componente combustible, producto por producto.

Derivado del trabajo de cambio que la Profeco ha realizado a través de monitoreos focalizados y estratégicos en 35 artículos de la canasta alimentaria en todo el país en lo que va de enero, sostuvo que “no hay incremento generalizado de precios”.

Señaló que además de la tortilla, la dependencia analizó la carne de res, pollo, leche, carne de cerdo, frijol, huevo, arroz, pan, jitomate, limón y cebolla, entre otros, para revisar sus componentes de costos, por regiones.

Ello, con el objetivo de tener elementos fehacientes y saber en qué medida el combustible puede realmente impactar su precio final al consumidor.

La Profeco también realizó acciones coordinadas por la Secretaría de Economía para procesar la información entregada por productores, proveedores e industriales, en virtud de los más de 26 requerimientos de información que la Procuraduría les ha hecho llegar para conocer los componentes de precios.

Refirió que la instrucción del presidente Enrique Peña Nieto es que la Profeco evite alzas injustificadas de precios, sea muy sensible para proteger a los consumidores, abra el diálogo, coordine acciones con el sector empresarial para defender la capacidad de compra de los mexicanos y fomente la economía nacional.

Por ello, la Profeco ha intensificado sus monitores a nivel nacional y sancionado conforme a la ley las prácticas abusivas detectadas a través de verificaciones estratégicas focalizadas en sectores particularmente sensibles.

Así, en la intervención en gasolineras, informó que del 27 de diciembre de 2016 al 3 de enero, se monitorearon 2,334 estaciones para detectar desabasto y se encontraron 453 casos, los cuales fueron reportados a Petróleos Mexicanos (Pemex).

En lo que va de enero, agregó, la Profeco ha verificado 450 gasolineras, detectando 191 con irregularidades y se han revisado 7,822 mangueras, de las cuales 370 fueron inmovilizadas por no vender litros completos.

Nemer Álvarez apuntó que hubo 45 casos con negativas a la verificación en las que, como medida de apremio, ya se impuso una multa por 250,000 pesos en cada caso, lo que suma 11 millones 250,000 pesos.

Mencionó que la Profeco ha presentado ante la PGR seis denuncias penales por irregularidades reiteradas y dolosas en venta de gasolinas, de las cuales cuatro fueron en la ciudad de Puebla, una en la Ciudad de México (delegación Venustiano Carranza) y una en el Estado de México (municipio de Rayón).

El funcionario recordó que la dependencia ya sancionó a dos estaciones de servicios por vender el litro de gasolina en 49 centavos más del precio máximo fijado para estos combustibles, con lo cual “sí hemos intervenido cuando están vendiendo arriba del precio máximo”.

En materia de gas LP, dio a conocer que la Profeco envió requerimientos de información sobre precios y comportamiento comercial a las 861 gaseras registradas en el país, además ha realizado 285 verificaciones a camiones de cilindro.

Informó que ha sancionado a 61 empresas, principalmente por no vender kilos completos, no exhibir el precio o no entregar notas de consumo.

Asimismo, se han revisados 46 plantas distribuidoras de gas LP, en siete de las cuales se han encontrado irregularidades y se impusieron 23 sellos de suspensión por no vender kilos y litros completos.

En cuanto a las tortillerías, reportó que la Procuraduría ha realizado 1,700 verificaciones, aplicando 470 sellos por no exhibir precios, cobrar una cantidad mayor a la exhibida al consumidor y no vender kilos completos.

Insistió que no hay incrementos generalizados de precios, sino picos de algunos productos en algunos municipios, y en el caso de la tortilla, se han detectado estos en Sonora, Baja California, Baja California Sur, Guerrero, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán.

Apuntó que hay cinco o seis precios diferenciados en la tortilla en distintas regiones del país: en el Norte el promedio es de 16.75 pesos, con picos hasta por 19 pesos, y en el Centro el promedio es de 10 pesos pero se ha movido en algunos lugares a 11 y 12 pesos, y en el Sur del país, el promedio es de 13.50 pesos, varia de 14 a 14.25 pesos por kilo.

El titular de la Profeco comentó que un tema prioritario es el monitoreo de la canasta básica en centrales de abasto, mercados y tiendas departamentales.

Para ello, dijo, se alcanzó un acuerdo con las principales cámaras empresariales para establecer una mesa de diálogo y análisis que dé seguimiento al comportamiento de los precios de la canasta básica para detectar y evitar incrementos injustificados.

Así, se acordó que los más de 26,000 requerimientos de información que la dependencia envió a sectores prioritarios de la cadena productiva, serán procesados de manera conjunta en esta mesa de diálogo, y subrayó que estas acciones no significan una “cacería de brujas”, pues sólo cumple su responsabilidad social de proteger a los consumidores y la economía familiar.

Sobre los picos alcanzados por algunos productos en los últimos 10 días, informó que en el caso del huevo, ha subido en algunos lugares de Jalisco, Baja California y Baja California Sur, de 34.90 pesos el kilo a 36.78 pesos en promedio; el pollo entero tuvo picos en Chiapas, Baja California Sur y Jalisco, donde se incrementó 1.4 pesos en algunos establecimientos.

En tanto, el pollo por pieza registró un alza de 2.83 pesos en algunos lugares de Quintana Roo, mientras que el precio del arroz se ha mantenido estable, y en el caso de la leche, sólo subió en una tienda de autoservicio en Chiapas en 90 centavos; el frijol tuvo un pico en Michoacán de cerca de 40 pesos, desde un promedio de 32 o 33 pesos, y la carne de res (bistec) se mantiene estable.

Redacción El Economista

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