Por DiosTolo

Todos saben que últimamente al Presidente de la República Enrique Peña Nieto no le han salido muy bien las cosas, en estos días se ha convertido en el centro de las críticas, reclamos e incluso agresiones de cientos de mexicanos.

Fuentes muy cercanas al mandatario aseguran que su falta de popularidad le ha ocasionado una depresión muy intensa.

Cansado, ojeroso y a veces mal vestido, ha tenido reuniones con su equipo más cercano de colaboradores para quienes se ha hecho evidente que el Presidente ha perdido la atención e interés por los temas de carácter nacional.

No es la primera ves que Enrique Peña tiene problemas de salud a lo largo de su sexenio, en este caso la enfermedad es mental y emocional, padecimiento que al no ser resuelto, lo imposibilita para  tomar decisiones importantes que solo él puede tomar.

Desde sus inicios en la política, Enrique Peña estuvo acostumbrado a recibir halagos; su juventud, carisma y galanura le ayudaron a ganar la aceptación de la gente sin mucho cuestionamiento de sus capacidades como político.

Es entendible que los últimos tres años parecieran solo ir en picada. Desde aquella portada de la revista Times de “Saving México” hasta su pregunta de “¿Qué hubieran hecho ustedes?” hay un abismo, una serie de malas decisiones que han tenido repercusiones generando descontento y falta de credibilidad, desaprobación que llega a su oídos por más que su gabinete y asesores quieran adularle y hacerle creer que todo va bien.

Señor Presidente, deje de lado su enfado, su sentimiento de enojo porque los mexicanos ya no lo quieren como antes, a este sexenio le quedan dos largos años y si Usted quiere y toma las decisiones necesarias, no todo estará perdido, como sean las circunstancias,  usted es el mandatario de esta nación.

Buenas noches señor presidente

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