Cientos de pobladores de Baja Sajonia, al norte de Alemania, se despertaron con la sorpresa de que habían llegado a la playa de la isla Langeoog millones de huevos de colores.

Aunque ya no quedaba nada del cremoso chocolate que los caracteriza, se trataba nada más y nada menos que de las sorpresas que contienen los famosos Huevos Kinder.

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La policía cree que estos huevos cayeron de un barco que perdió parte de su carga durante una tormenta en Navidad. Sea como sea, el alcalde de la localidad, Uwe Garrel, está coordinando la recogida de estos juguetes para evitar que lleguen al mar y supongan un peligro para los animales.

Y tal parece que ha recibido la solidaria ayuda de decenas de lugareños, sobre todo de felices niños que rápidamente comenzaron a recolectar su motín.

Redacción 24 Horas

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