“Trabajador” es el primer calificativo que los mexicanos asocian a su gentilicio, según una encuesta elaborada en el 2014 por la Universidad Nacional Autónoma de México y que aún sigue vigente. Y en efecto, la población de este país es la más trabajadora dentro de las 38 naciones que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) aunque, contradictoriamente, también es una de las naciones con menor productividad.

Para México, comparado con otros países, mayor tiempo de trabajo no se traduce en mayor producción y mejores ingresos. El Informe “Perspectivas de Empleo de la OCDE 2016” refiere que en promedio un mexicano invierte anualmente a su actividad laboral 2 mil 246 horas, cifra que supera por mucho a los países europeos que se encuentran en el polo opuesto de esa lista.
Alemania, con 81 millones de habitantes, resulta ser el país de la OCDE que menos horas trabaja. Anualmente sus habitantes laboran mil 371 horas pero a diferencia de México, con 127 millones de pobladores, los alemanes producen más: su Producto Interno Bruto de 3 mil 355 billones de dólares supera al PIB de mil 144 billones de dólares que generó México en 2015.
Los contrastes entre el número de horas laborables, la productividad, las condiciones de trabajo y el nivel de vida entre ambos países obedecen a diversos factores económicos y sociales de cada uno, pero también a la cultura, la idiosincrasia y la dinámica laboral de los países europeos que tienden en mayor medida a focalizar sus quehaceres.
Un ejemplo: en países como Holanda, Noruega y por supuesto Alemania, la impuntualidad no se excusa, no se permite el uso de celulares dentro la zona laboral y el teléfono fijo se usa exclusivamente para temas relacionados al trabajo. Responder mensajes, revisar el mail privado, las redes sociales o incluso conversar sobre asuntos personales con los compañeros de trabajo, queda prohibido.
De acuerdo a un artículo publicado en el diario español El Mundo titulado, “Diez Cosas que debes saber sobre Alemania”, en dicho país los recesos en el trabajo para ingerir alimentos no rebasan la media hora. Los empleados tienen restringido fumar en el trabajo, beber café e inclusive establecen convenio empleador-empleado para delimitar el tiempo que se usa en ir al baño.
En contra parte, la población productiva del país más trabajador realiza sus labores en condiciones menos estrictas pero más desafiantes, lo que afecta su nivel de rendimiento. La poca disciplina, su falta de iniciativa, su negativa a trabajar en equipo y su resistencia al cambio, son los defectos más comunes de los empleados mexicanos, según la empresa global Accenture, dedicada a prestar servicios de consultoría de negocios, tecnología y outsourcing (subcontratación).
Otros factores externo, como el estrés, es una condición psicológica que afecta a 75 de cada 100 los trabajadores mexicanos y que se origina por el exceso o escasez de trabajo, refiere la Organización Mundial de Salud.
Las pocas garantías de permanencia en determinado puesto y conflictos al interior de la empresa, también influyen en la forma de trabajar de la población mexicana, que además cumple con jornadas laborales de hasta 14 horas y, en ocasiones, su esfuerzo extra no es recompensado monetariamente.
El trabajo informal, que representa aproximadamente al 58 por ciento del total de los trabajadores de México, es el sector productivo más afectado, pues no cuentan con seguridad social, horarios establecidos ni ingresos fijos; aun así los comerciantes informales pasan largas horas en su centro de trabajo por un salario mínimo y en condiciones desfavorables.
Lo anterior deduce que la cultura laboral en México no asiste a la clase asalariada, pero la cultura propia del mexicano tampoco permite que sus condiciones mejoren, pues más que imponerse retos laborales, el trabajador mexicano prioriza el cumplimiento de un horario, lo que limita su capacidad creativa y esto a su vez le resta opciones de crecimiento profesional.

Redacción siempre 
 

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