TOLUCA, México, 28 de Diciembre.- Toluca es cuna de una de las más dulces tradiciones heredadas de la época colonial, la elaboración de confitería tradicional, ya que desde hace cerca de 120 años familias mexiquenses se dedican a esta actividad con la elaboración de condesas, jamoncillos, fruta cristalizada, cocadas y chongos toluqueños, todos elaborados con productos naturales y técnicas artesanales que les dan sabor y calidad.

En negocios familiares tales como la Dulcería Hernández, ubicada en la calle de Texcoco número 304 de la capital mexiquense, en grandes cazos de cobre se pone al fuego leche que a vuelta y vuelta se convierte en jamoncillos o exquisita natilla.

La creatividad de los artesanos del dulce no tiene límite, ya que experimentan con nuevos sabores, en donde dichas técnicas se han pasado de generación en generación para conservar la tradición.

Guayaba, naranja, limón, higo, almendras, cajeta, cacahuete, nuez, rompope, hasta tequila se incorporan como parte del sabor u olor de más de 115 variedades de dulces que deleitan el paladar de los clientes que los consumen.

Francisco Javier Hernández, artesano del dulce tradicional, mencionó que este oficio es una herencia que se ha arraigado en su familia en más de cinco generaciones, la cual se ha conservado gracias al trabajo y pasión de la actividad familiar en la cual encontraron un futuro para seguir dotando de sus productos a la ciudadanía.

“Es un trabajo que ha venido desde el papá de mi bisabuelo, el cual vendía en una mesita afuera de los portales de la ciudad, y gracias al gusto de los consumidores nos hemos mantenido hasta el punto de establecer nuestro negocio”, dijo.

Redacción Agencia MVT

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